Tepic, Nayarit, miércoles 22 de setiembre de 2021

*“Aquí le dieron, pero allá cayó. Aguas metiches”

Sergio Ramírez Barba (Pica Lica)

03 de Agosto de 2021

Todos somos muy afectos a ser morbosos, metiches y curiosos, voy a poner un ejemplo para darle crédito y valor. Si al pasar la esquina de nuestra casa nos toca en suerte ver un accidente, choque o atropellamiento, la curiosidad nos hace detenernos a ver que pasó. Si el conductor o transeúnte venía borracho, aguamelula, o tapado, si venía en sentido contrario, si se pasó el alto, si se cayó porque iba descuidado, etc. 

Hasta que llega la autoridad o los servicios médicos y trepan al accidentado estamos al pendiente. Pero sin darnos cuenta, obstruimos el paso vehicular, el paso de las personas, las asistencias y lo demás, pero no nos movemos. ¿Porqué? Pues así estamos acostumbrados, porque así lo hicieron nuestros padres y así enseñamos también a nuestros hijos.

Nayarit es un estado que tiene tranquilidad social, que tiene garantía en su seguridad y nos podemos dar el lujo de andar a altas horas de la noche aún en pandemia y ni siquiera hay un alma en la calle. Claro que hay zonas de riesgo con todo y tapa bocas, pero son contadas. En cambio las grandes ciudades como CDMX, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Tijuana, Acapulco, ahí la vida se complica y se hace así porque esos lugares son cosmopolitas. 

En la ciudad de Mexicalpan de las tunas, me tocó ver a la salida de un banco  después de un asalto, a un policía que quiso enfrentar a los malhechores, lo dejaron mal herido, un balazo en la cara, uno en un brazo y dos en el cuerpo. Cuando se acabaron los disparos y los asaltantes huyeron, los que pudímos nos escondimos y agachamos por el miedo natural de los hechos. Nuestra curiosidad después de unos 10 minutos fue ver al policía y tratar de ayudarlo. 

Sin saber lo que son primeros auxilios, me ofrecí a ayudarlo moviéndolo y poniéndolo boca arriba y cometí el error de ponerle la cachucha de cuico como almohada, cosa que le dificultaba más la respiración a tal grado que me dijo:- Ay cabrón me quieres matar o ayudar. Acto seguido comenzó a vomitar sangre. La verdad es que no sabíamos que hacer, pues no debemos de mover el cuerpo ni participar en nada, hasta que lleguen los que si saben de esto. 

Después de 15 o 20 minutos llegó la ambulancia, pero de los cuicos y judas ¡Nadie! Se bajaron con mucha cautela y se fueron a donde estaba el cuico tirado. Paralelo a la ambulancia llegó otro carro sin placas con 3 compañeros que se bajaron armados, yo permanecía hincado junto a los asistentes médicos cuando el que capitaneaba a los otros dos nos dijo:- Ábranse cabrones, porque los quiebro, y ustedes pinches doctores de mierda sáquense de aquí. Un médico con valentía le dijo.- Déjese de payasadas y lo que debe de hacer es ayudarnos, el amigo de la pistola lo encañonó y le dio 2 balazos y luego se dirigió al cuico herido y le dio un balazo en la cabeza. A mi se me quedó viendo y me dijo.- ¿Tú también te quieres morir cabrón?, y yo no contesté nada, sentí como la sangre “amarilla” se me salió del yoyo y aventé un chisguete de orines sobre el pantalón. Me le quedé viendo a los ojos y pude ver en sus pupilas la muerte que con la guadaña quería matarme. 

Otro de sus compañeros le gritó.- Vámonos carnal, ay que pintarnos porque ahí viene la tira, la jelipiza o la leyenda. Con movimientos bruscos se subieron a sus vehículos y se fueron.- Pasarían otros 10 minutos cuando llegó la judicial, a mi me intentaron trepar a la “julia” o patrulla, pero al ver que estaba cagado, me dieron una patada y todavía me dijeron.- “Sáquese pinche metiche cagón”. Ya no fui a trabajar y tuve que caminar varias horas porque ni modo de subirme al camión o al taxi zurrado. Por esta simple razón me he hecho indiferente a los accidentes. Como iba a pensar que los asaltantes fueran a regresar a matar al policía. Con el tiempo cuando cayó uno de ellos a la cárcel entonces confesó que él había matado al cuico porque era su compadre y lo había reconocido. 

Así que estimado lector le aconsejo que no ande de metiche (aunque traiga cubre bocas y doble pañal). Los mirones son de palo, más vale cagadito pero sanito en su cantoncito, al cabo la sangre amarilla solamente huele pero no contamina.

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