Tepic, Nayarit, jueves 20 de febrero de 2020

¿Desmantelarán al cártel de Sinaloa?

Francisco Cruz Angulo

25 de febrero de 2014

La noticia de los tres últimos días en el país y en el extranjero es la captura del máximo jefe del cártel de Sinaloa, Joaquín Loera el “Chapo” Guzmán.

De acuerdo al informe preliminar de la  Procuraduría General de la República (PGR) el capo fue aprehendido en una suite de un lujoso hotel de Mazatlán, Sinaloa curiosamente a pocas cuadras de una agencia del ministerio público federal. Su captura fue cuidadosamente planeada por agentes de inteligencia de la Marina y con la cooperación de los sistemas de inteligencia norteamericana.

Después de su escape de una cárcel de Guadalajara en el año 2001 el “Chapo” Guzmán fue uno de los delincuentes más buscados por los cuerpos de seguridad ya que en una década logró construir una gran empresa trasnacional del tráfico de drogas amasando una enorme fortuna personal a tal grado que la Revista “Forbes” lo ubicó como uno de los hombres más ricos del mundo.

Como suele suceder en nuestro país luego de esa importante captura se desató una innumerable serie de especulaciones; por ejemplo: que a lo mejor se capturó a un clon; que hubo arreglos tras bambalinas y así publicitar en los medios de comunicación que el gobierno de Peña Nieto va enserio en su combate en contra del crimen organizado; que todo es una pantomima y que pronto lo dejarán escapar. En fin unos lo creen y en su mayoría lo dudan. ¿Será porque ya estamos curtidos que los gobiernos nos digan verdades a medias?

Como la PGR y la DEA confirmaron la identidad del “Chapo” Guzmán naturalmente constituyó un duro golpe a la cabeza del poderoso cártel de Sinaloa.

No obstante no echemos las campanas a volar. Eso no quiere decir que se desmoronará esa empresa criminal. Como cualquier corporativo trasnacional su estructura de organización piramidal y multifuncional hace posible que cuando algunos de sus jefes de la cadena de mando caen en manos de la justica o muere en combate, de inmediato es sustituido por otro, lo que le permite mantener el control.

El cártel de Sinaloa tiene bajo su control lo que otros cárteles no tienen, esto es, el control de la producción, comercialización y de las redes de consumo. Ni siquiera lo tenía el extinto cártel colombiano liderado por Pablo Escobar en las dimensiones trasnacionales que lo hizo el Chapo Guzmán.

Según un experto en la materia uno de sus lados vulnerables es su esquema financiero, es decir, la manera como fluye y se distribuye el dinero de la compra y venta de las drogas y de cómo blanquean sus cuantiosas ganancias en el mercado formal.  

Desmontar toda esta estructura financiera no será tarea fácil porque implica buscar cuentas bancarias con nombres apócrifos; empresas inmobiliarias y de bienes raíces; en hotelería turística; empresas agroindustriales; ranchos de cultivos agrícolas y criadero de ganado; empresas editoriales; cuantiosas limosnas a parroquias católicas y hasta el financiamiento a políticos corruptos en sus campañas electorales. Agreguemos a lo anterior las nóminas destinadas a comprar policías, agentes del ministerio público, jueces, procuradores de justicia y a gobernadores corruptos.

Investigar y desmantelar y meter a la cárcel  a quienes integran esta empresa criminal será de años y de voluntad política y asumiendo todas sus consecuencias.

Ahora bien suponiendo que la caída del Chapo Guzmán se resquebrajara la cadena de mando de ese cártel tendríamos algo peor, la segmentación del cártel en donde cada grupo entraría en una sangrienta disputa por el negocio de las drogas. Así ocurrió con el cártel del Golfo al fracturarse y de allí surgieron los “Zetas”; y de la “Familia Michoacana” surgieron los “Caballeros Templarios”; y de estos emergió el grupo denominado “nueva generación” en el Estado de Jalisco.

Está visto que en tanto no se reconstruya el tejido social mediante la educación, creación de miles de empleos y el mejoramiento de la vida familiar,  y se combata a fondo la corrupción en la procuración y administración de la justicia el flagelo de la violencia y el consumo de las drogas será difícil erradicarlo a mediano plazo…

Por este medio hago llegar mis más sentidas condolencias a mi amigo, el talentoso periodista Óscar González Bonilla por el fallecimiento  de su señora madre, Hilda Bonilla Guerrero ocurrido el pasado domingo. Le deseo a toda su familia una pronta recuperación de este lamentable deceso. Recuerda, amigo Óscar la muerte es liberadora cuando el dolor lacera nuestro cuerpo y alma.

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