Tepic, Nayarit, domingo 29 de marzo de 2020

No he muerto de hambre

Oscar González Bonilla

29 de octubre de 2014

A pesar del triste vaticinio de personajes que hoy gozan de las mieles del gobierno de la gente, pero que en el pasado fueron tenaces detractores del mandatario estatal, de que sin el apoyo de Roberto Sandoval moriría de hambre, el anuncio por adivinación no ha sido posible.

Y no ha sido posible porque sobre mí está el apoyo incondicional de mi familia, mis hermanos, parientes y demás cauda de amigos que sin condición he logrado con base en mi larga carrera periodística y en el transcurrir de mi vida en sociedad. Y si mis padres vivieran, no sólo tendría su respaldo económico sino moral que en mucho fortalecería mi espíritu.

Se cumplirán dos meses en que por órdenes del titular de Comunicación Social del Gobierno de Nayarit, Raúl Rodrigo Pérez Hernández (hijo de mi estimado maestro universitario Raúl Pérez, quien de alguna manera con el aporte de sus enseñanzas primero en la Escuela de Economía de la UAN y enseguida en la Escuela de Periodismo auspiciada por la APROCON que dirigía Francisco Cruz Angulo, contribuyó a mi formación periodística), el gobernador constitucional del Estado, Roberto Sandoval Castañeda, decidió suspenderme el apoyo pecuniario.

En ese tiempo dos mensajes vía teléfono celular le envié al representante del Poder Ejecutivo de Nayarit: Uno, Roberto al suspenderme el apoyo quincenal, lo que no había hecho ningún gobernador de Nayarit, lo interpreto como represalia a una voz discordante, más daño hacen a tu administración voces lisonjeras, lo que también demuestra lo intolerante de tu gobierno. Para ti es más saludable que alientes la crítica. Otro: Roberto, has decidido retirar apoyo económico importante para el sostenimiento de mi familia, lo cual, te confieso, cala hondo.

La respuesta fue silencio total. Lo cual significó que el gobernador Roberto Sandoval acató al pie de la letra las indicaciones de su director de Comunicación Social, el tal Pérez.

Mucho me pensé en redactar este mamotreto, por aquello de periodistas y prensa chayoteros, pero es una verdad insoslayable de que la mayoría de quienes en Nayarit, y a lo mejor en todo el país, nos dedicamos al vilipendiado e incomprendido oficio del periodismo recibimos una iguala del gobierno en turno. Esta es una práctica de años que instituyó el gobierno priista –en nuestra entidad quizá desde antes del gobierno del doctor Julián Gascón Mercado (1963-1969)- para favorecer a reporteros incondicionales, pero al paso del tiempo el original propósito se desvirtuó y al listado entraron personas sin nada que ver con el periodismo.

Hoy en nuestro entorno aparecen medios escritos marginales elaborados sin reporteros y, ¡el colmo!, sin periodistas. Es muy fácil aquí encontrar vivos ejemplares que sin ser periodistas, sin haber escrito una línea, viven cómodamente del periodismo. Esos son parásitos que en los tiempos actuales ha incubado el gobierno de Roberto Sandoval. En este apartado de los chupópteros agregaré a los que me refiero que en el pasado fueron tenaces detractores de Roberto Sandoval, a aquellos que guardaron el rencor porque el hoy mandatario estatal venció en las urnas a su candidato cuando las elecciones (2008) para presidente municipal de Tepic, sin embargo en la actualidad en redes sociales son defensores a ultranza del gobernador Sandoval y golpeadores de sus enemigos políticos, servicios por los cuales cobran bien a través de dos o tres tarjetas bancarias que hasta presumen, dejando en evidencia al mandatario del sombrero.

Recibo palmadas en la espalda de parte de compañeros también marginados de las listas oficiales para que continúe en la línea periodística. Ellos no quieren abrir fuego contra el gobierno de la gente por la afrenta, prefieren callar muy a pesar que algunos son reporteros de enorme valía en el medio nuestro. De otros sin injerencia en los medios pero asiduos lectores de los mismos, también obtengo reconocimiento y la invitación a que siga con el mismo criterio escribiendo comentarios.

Colegas beneficiados por la oficialidad me recriminan porque dicen que yo peleo con todo el mundo. Contesto que no es así. Expongo mi punto de vista crítico, siempre con responsabilidad, al actuar o decir del servidor público, o bien de personajes con militancia política. Si a quienes se critica creen que soy su enemigo, que peleo contra ellos, es su propio cantar. Lo que pasa es que los hombres de la farándula pública tienen la piel muy sensible, por intolerantes no admiten la crítica, y piensan que si no estás con ellos pues estás contra ellos. Nada más absurdo.

Pero por la represión sufrida de parte del gobernador Roberto Sandoval a sugerencia del responsable de Comunicación Social, el tal Pérez, ello no bastará para cambiar mi línea periodística. Y es así, lo he dicho a quien quiera oírme, porque mi formación inicial como reportero de la gente, más no del gobierno de la gente, fue al lado de una bola de comunistas fundadores en 1973 del periódico Diario del Pacífico: Andrés González Reyna, Emilio Valdez Hernández, Francisco Cruz Angulo, Zeferino Sandoval Lara, Carlos Zamudio Vidal y Arturo “Guacho” Zúñiga.

Pero no le hace. Estoy casi seguro que dentro de tres años más dejarán de ser lo que son, es decir, el 19 de septiembre de 2017 Roberto Sandoval dejará de ser gobernador de Nayarit, y el tal Pérez, responsable de Comunicación Social, mientras que su servidor seguirá siendo reportero de la gente por los siglos de los siglos, amén. Y entonces sí, arrieros somos y en el camino andamos. Tampoco se trata de incubar odio, porque como dijera Ernesto Acero, es tanto como un suicidio lento.

Oraciones son para mi madre muerta, con la súplica a doña Hilda Bonilla Guerrero, donde quiera que ella se encuentre, me guíe por el camino correcto, que no me desampare ante vicisitudes de esta naturaleza y me mande la fortaleza necesaria. A ella me atengo.

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