Tepic, Nayarit, viernes 21 de febrero de 2020

A cambio de seguridad pública, Nayarit paga muy alto precio

Oscar González Bonilla

29 de Agosto de 2016

El narcomenudeo en  todas las colonias de Tepic -hay quienes sostienen que esto sucede en todos los municipios de Nayarit- ha ido en incremento de manera alarmante, a tal grado que los padres de familia recomiendan unos a otros que cuiden a sus hijos para que no caigan en las garras de la drogadicción.

La venta de mariguana, crystal, cocaína y otras de uso común está a la vuelta de la esquina. Sé de grupos de adolescentes, entre los que se encuentran mujeres púberes, casi niñas, que se posesionan del teléfono público para llamar al tirador, quien al poco tiempo hace su aparición en la zona a bordo de un vehículo -cada vez usan uno diferente y a veces sin placas- y el intercambio mercantil es por montón.

Hasta la iglesia católica hace llamado de alerta. El sacerdote del templo de mi colonia en Tepic en el sermón de la misa dominguera precisó a los fieles que llenaron el lugar del riesgo que representa para sus hijos la venta pública de drogas sin recato alguno. Dijo es un descaro de los sujetos sin moral que van de barrio en barrio para comerciar entre jóvenes los estupefacientes, incluso hasta les regalan a menores de edad con tal de iniciarlos en la drogadicción y enseguida hacerlos sus potenciales clientes.

Pero además de puntos de venta en toda la ciudad, en sitios estratégicos existen las famosas tienditas, a veces convertidas en “picaderos”, que cuando los colonos piden la intervención de la policía al servicio de la Fiscalía General del Estado de Nayarit los agentes con displicencia dicen: “No, ahí no podemos intervenir porque es negocio del patrón”. ¿Quién será su patrón? O como excusa presentan la versión de que ese es un delito que corresponde atacar a la policía federal.

Un amigo adicto a las drogas platicaba sin rubor como se realiza el mercado de crystal empaquetado. Dice que en la venta al menudeo si el paquete porta la figura de la santa muerte, es señal que recibe el amparo de la oficialidad, pero si en lugar de ello la estampa es un tecolote o patito, la persecución de la policía a los vendedores es hasta la detención con el propósito de saber, mediante la aplicación del método científico de investigación (entiéndase tortura), la procedencia del polvo.

Un periodista en su reciente cotidiana columna Palestra escribió que hace días el presidente municipal de Huajicori, Sergio Rangel Cervantes, dizque apodado El Loco, “encontró bien pacheco a su hijo menor”. Lo hizo confesar que las dosis de crystal se las vende un tirador conocido como El Verraco. El alcalde lo encaró para exigirle no le vendiera cochinas a su hijo. La respuesta fue de que su retoño es de sus mejores clientes, le compra la droga hasta por mil 500 pesos.

Recién, en Tepic con motivo del suicidio por ahorcamiento de un joven boxeador, un usuario de facebook comentó que en nuestra comunidad nayaritense se ha propalado la venta de una droga que al consumidor produce enseguida fuertes ardores por todo el cuerpo, sienten quemarse, les produce tal ansiedad que deciden quitarse la vida. Por violencia, el narcomenudeo en el país provoca entre 8 a 10 mil muertes por año, aunque en Nayarit el índice no es muy alto, más bien nuestra juventud muere a consecuencia de la drogadicción.

Nayarit había sido considerado desde hace tiempo territorio Zeta, es decir, este cártel era dominador en toda la entidad. Sin embargo, según reporte oficial, esta organización criminal fue desplazada por el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), la que sentó sus reales entre nosotros, y según la revista Proceso goza de protección desde la Fiscalía General del Estado.

Por ello es de entender que  la paz pública que hoy gozamos los nayaritas tiene su origen en el acuerdo entre el Gobierno de Nayarit que preside Roberto Sandoval y los jefes de la mafia, los barones de la droga. No provocarán más hechos violentos, enfrentamientos a muerte entre sicarios en las calles, a cambio tendrán absoluta protección para la venta al menudeo de estupefacientes y el transporte de drogas al paso por la región nayarita.

Hace casi cinco años el gobierno de Roberto Sandoval divulga como máximo logro haber terminado con la inseguridad pública, pero éste tiene un altísimo precio: el envenenamiento con droga de nuestra juventud. Y eso no es nada justo. Al corto tiempo la ciudadanía nayarita habrá de reclamárselo.

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