Tepic, Nayarit, jueves 14 de noviembre de 2019

Para luego es tarde

Sergio Mejía Cano

05 de Mayo de 2017

La percepción de la mayoría de la población es de que muchos de los agentes policíacos se sienten que están por encima de la ciudadanía nada más por el hecho de portar un uniforme, lo mismo que muchos de los elementos de las fuerzas armadas que creen tener la razón de que el ciudadano les tiene que obedecer todas sus indicaciones sin que amerite tan siquiera algún motivo.

Esto es evidente cuando uno observa que quienes van conduciendo una patrulla de cualquiera corporación se pasan los semáforos en rojo sin que medie una llamada de alerta, y si llegara a ocurrir un accidente alegan que iban a un llamado de emergencia. Pero sobre todo cuando un ciudadano es detenido en la vía pública para ser interrogado a dónde va, en qué trabaja, de dónde viene, qué anda haciendo por donde está, etcétera; y se han dado casos en que varios jóvenes han comentado que a veces al estarlos esculcando les quitan su teléfono celular y lo revisan y si se les alega que no deben hacer eso, se enojan. Y si acaso va un transeúnte pasando por donde unos policías están interrogando a una persona y se le ocurre grabar con su teléfono móvil le dicen que está prohibido filmarlos y hasta aducen que es un delito grabarlos en sus acciones.

El otro día comentaba un jubilado que a uno de sus nietos estuvieron a punto de asaltarlo un par de individuos en una céntrica calle de Tepic, pero que por pasar ya de las 21:00 horas estaba completamente sola esa calle, nomás que su nieto emprendió la carrera y dejó atrás a sus posibles asaltantes, y le comentó su nieto que con la vista buscaba a una patrulla o algún policía y nada, y dos tres cuadras hasta que llegó a la avenida México y nada, por lo que mejor abordó un taxi para evitar correr peligro. Y el jubilado le dijo a su nieto que se hubiera puesto a orinar para que apareciera alguna patrulla o un policía al menos, porque así es la suerte, pues si te llegan las ganas de orinar y por más que otees y no se vean moros en la costa, cuando más a gusto estás tirando el agua de pronto aparece una patrulla o uno o dos policías a pie y ni modo: faltas a la moral y al bote.

Y precisamente lo que falta en las calles del Centro Histórico de Tepic son baños públicos, porque si bien están los del Palacio Municipal y de Gobierno, a veces no son suficientes o no tienen agua o en el peor de los casos están cerrados; claro que están los de las cantinas, pero ni modo que ahí entre un menor de edad o una señora, así que ahí está la calle que no se raja, pero con el riesgo de que llegue manotas y vas pa’rriba.

Pero volviendo al actuar de muchos policías de cualquiera corporación, se entiende que por uno pierden todos, porque hoy en día es una realidad que inspiran más temor que respeto. Es común que cuando alguien se despide para retirarse a su casa y alguien le dice que se cuide por aquello de estar muy oscuras las calles de su barrio, hay quien afirma que le tienen más temor a una patrulla que a una pandilla, porque en la pandilla podría andar algún muchacho que lo llegue a reconocer, pero de los patrulleros nadie lo salva. Aclaro, es el sentir popular de mucha gente, pero no de toda, pero de que están desprestigiados, pues por uno que abusó de su autoridad, mucha gente piensa que todos son así, aunque queda claro que al generalizar ya es estar errado, porque como en todo, hay bueno y malo.

Así que ahora que ya tiene días que se supo que al menos tres policías municipales habían sido dados de baja por denunciar a su jefe, hay polarización entre buena parte de la población porque no falta quien diga que por algo los dieron de baja y no por ser blancas palomas; sin embargo, también hay quienes se ponen a favor de los despedidos porque muchas de las veces no encajan en un equipo quienes no acceden a obedecer actos anómalos ordenados por sus superiores.

Cuando el rio suena es que agua lleva, por lo que lo más sensato por parte del presidente municipal es que se aboque a este problema porque en caso de que truene el cohete y resulta que existen ciertas anomalías, ya no cabrá el pretexto de que no sabía nada, ahí están las denuncias de los policías dados de baja y se tienen que investigar por sí o por no, y que sea un juez el que le dé la razón a quien la tenga y desde luego una explicación por parte del munícipe a la opinión pública para saber de bien a bien quién es quien se encarga del orden de la prevención del delito en la capital nayarita.

Así que si los policías que han sido dados de baja tienen pruebas, para luego es tarde.

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