Tepic, Nayarit, lunes 23 de julio de 2018

El EZLN puro teatro mediático

Sergio Mejía Cano

11 de Junio de 2018

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) sorprendió a México y parte del mundo con su aparición el 1 de enero de 1994. Tanto así llamó la atención en otras partes del mundo que hasta se dejó venir la prensa de aquellos países para dar fe de un levantamiento en armas que le declaraba su disidencia al entonces gobierno de Carlos Salinas de Gortari.

Desde luego aparecieron imágenes de un supuesto enfrentamiento entre las fuerzas federales con los insurrectos en donde primeramente se veían los cuerpos de supuestos combatientes con rifles de palo, pero posteriormente en esas mismas imágenes, ahora los mostraban con rifles de verdad, hecho que de inmediato puso a pensar a los analistas sobre qué era lo que en realidad había pasado.

Lo primero que se vino a decir era que este acontecimiento le podría haber tirado al entonces presidente el teatro del festejo del ingreso de nuestro país al Tratado de Libre Comercio con América del Norte o que más bien, habría opacado dicho festejo.

No se hicieron esperar las supuestas investigaciones sobre el personaje principal del EZLN que se hacía llamar subcomandante Marcos, quien apareció de pronto con un pasamontañas que cubría su cara enmarcada con una gorra ya muy usada o mostrada así para realzar más esta figura. Para pronto el gobierno federal dio a conocer ante la opinión pública que el mentado subcomandante Marcos, no era otro más que Rafael Sebastián Guillén Vicente, un tamaulipeco que no se sabía qué andaba haciendo en la sierra chiapaneca.

El subcomandante Marcos, de inmediato se hizo famoso ante los ojos del mundo aparentemente por su defensa de las etnias del estado de Chiapas, tanto así creció su fama que personajes de la política mexicana acudieron a tomarse la foto y obviamente muchos medios a entrevistarlo y saber  los verdaderos motivos de su alzamiento en armas.

Sin embargo, pasado el tiempo todo venía a dar la apariencia de ser más bien un espectáculo que una lucha de la disidencia para mejorar la situación de estas etnias chiapanecas, porque todo siguió igual o peor para estos ancestrales habitantes del sur de nuestro país; los desplazamientos de comunidades enteras siguieron dándose, así como la explotación de su mano de obra en las grandes haciendas que se dice, pertenecen a extranjeros, principalmente de origen alemán.

Luego viene la amnistía decretada por el aún presidente Salinas de Gortari para todos aquellos que se habían revelado a instancias del subcomandante Marcos, todo en un marco que más parecía una distracción mediática porque se le daba mucho espacio en los medios informativos y más, cuando surgió aquello de “no se hagan bolas”, por el disgusto de Manuel Camacho Solís al no haber sido el ungido para ser candidato a la Presidencia de la República y que después fue nombrado comisionado para la paz en Chiapas.

Luego llega el sexenio de Ernesto Zedillo Ponce de León en donde prácticamente no se toca al EZLN de quien poco a poco se va diluyendo su protagonismo, aunque los conflictos con las etnias continuaban como si nada y de los que el EZLN jamás dijo esta boca es mía, porque supuestamente se había establecido en una zona de influencia en donde nada más su chicharrón tronaba, pero hasta ahí, porque disidencia, lo que se llama disidencia tal y como se le conoció en el estado de Guerrero para nada se le podría comparar, porque si el EZLN en verdad hubiese sido un grupo de lucha tal y como lo fueron los de Genaro Vázquez Rojas y Lucio Cabañas Barrientos, de inmediato los hubiera atacado con toda su fuerza el gobierno mexicano tal y como lo hizo en la llamada “guerra sucia” de los años 60 y 70 del siglo pasado.

Vicente Fox Quesada siendo jefe del Ejecutivo hizo pasear por el entonces Distrito Federal al EZLN tal y como si fueran una atracción de feria haciéndolos circular por varias de las principales avenidas para que los miraran los chilangos y visitantes de la capital del país para que vieran que sí eran una realidad.

Pero hoy en día en que parece ser que podría haber un cambio significativo en el país, vuelve a salir el EZLN a decir que no, que todo será pura desilusión. Pero la desilusión es precisamente el EZLN que con esta actitud ha demostrado que fue, es y será puro teatro mediático.

Al doctor José Manuel Mireles que comandó las autodefensas en Michoacán, sin enfrentarse al gobierno mexicano le dieron fresco bote inmisericordemente y sin embargo, el subcomandante Marcos, hoy auto nombrado Galeano, sigue tan campante y como si nada.

Sea pues. Vale.

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