Tepic, Nayarit, domingo 08 de diciembre de 2019

Naturaleza humana contra Natura

Sergio Mejía Cano

26 de Septiembre de 2018

Este día 25 del presente mes de octubre comenzó la consulta ciudadana en todo el país que algunos han dado en llamar encuesta ilegal y otros más algo sin sentido, para que la ciudadanía opte por si sigue adelante o no la construcción de lo que será el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México.

Tal vez quienes se pronuncian por decir que es algo sin sentido tengan más razón que otros porque existe la posibilidad de que la decisión ya esté tomada de antemano por lo que dígase lo que se diga mediante esta consulta quedará nada más como anecdotario y posiblemente hasta sirva como caldo de cultivo para lo que marcará el sistema de gobernar del próximo Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), y para ocultar su ambivalencia ante decisiones coyunturales para el país y por ende para la ciudadanía, pues AMLO no ha dado nunca una respuesta per se y contundente cuando se le ha preguntado respecto al aborto y los matrimonios entre personas del mismo sexo, pues siempre sale con que todo esto se decidirá de acuerdo a lo que opine la población y no él.

Sin embargo, respecto a la construcción de lo que podría ser el dichoso nuevo aeropuerto, en campaña se pronunció abiertamente en contra y que de ganar lucharía por su cancelación definitiva porque no era viable la ubicación en donde se pretende llevar a cabo esa obra debido al gran impacto ambiental y deterioro del entorno. Pero ahora ya con el triunfo electoral en la bolsa y con el título de presidente electo, volvió a mostrarse ambivalente en esta cuestión, de ahí que haya recurrido a lo mismo que ha respondido respecto a la interrupción del embarazo y los matrimonios igualitarios: que sea lo que el pueblo decida.

Y tal vez sí esté bien enfocado el hecho de que sea el pueblo el que decida, lo malo es que aunque el pueblo decida que no se debe de construir el aeropuerto, ya las obras llevan un tanto de avanzadas y pues ni modo, porque tal y como han señalado varios analistas de que en caso de interrumpirse lo que ya está construido, saldría más caro el caldo que las albóndigas, por lo que lo más viable hubiese sido que esta consulta, encuesta o sin sentido se haya hecho antes de colocar la primera cucharada de cemento o mucho mejor: antes de hacer tan siquiera los primeros planos; pero no, se actuó con la misma tónica que ha caracterizado el construir en zonas en donde el uso del suelo no lo permite pero que, aplicando el viejo dicho de que más vale pedir perdón que pedir permiso, se comienza a edificar y ya cuando se quiere interrumpir lo edificado, pues ni modo de tirar un inmueble casi concluido, así que mejor seguirle hasta su terminación. Y ahí queda.

Así que existe la probabilidad de que el tan cuestionado nuevo aeropuerto sí quede complementado en el lugar ya designado desde hace mucho, porque ni modo de echar a perder tantas toneladas de concreto y varilla que ya están ahí en lo que serán los cimientos. Aunque tal y como es nuestra depauperada Nación, todo es posible y tal vez en caso de que se pensara mejor, ahí quedaría todo el material invertido hasta el día de hoy para que sea la misma Naturaleza la que se encargue de bien a bien de su desaparición hundiendo ahí mismo todo ese material. Todo es posible ahora en México. Así que no nos extrañe que se construya o no ese aeropuerto, pues para todo hay salida; excepto para el gran daño ecológico que está significando esta enorme construcción. Enorme en todo, pero sobre todo contra Natura en sí.

Pero como se dice: el gran daño al ecosistema se generó desde que se comenzó a desecar el lago que es el santuario de aves migratorias, desde que se empezó con la destrucción de los cerros del entorno y que estorbarían en todo caso a los aviones lo mimo que esas aves que se pretende extinguir. Todo en aras de hacer negocio sin importar el daño ecológico que esto significa

Pero así es la naturaleza humana de muchos individuos que solo piensan en el momento de sus ganancias sin mirar al futuro y mucho menos todo el daño que ocasionan por su desmedida ambición supuestamente por el progreso y atraer inversiones, sin embargo, ¿qué inversionista va a querer seguir invirtiendo en un lugar echado a perder? Porque eso es lo que conlleva el supuesto progreso: atentar contra los ecosistemas que afortunadamente con el tiempo la Naturaleza cobra y con creses.

Todo lo que hoy se considera progreso y buena inversión ha sido en contra de la Naturaleza, he ahí los emporios turísticos que han dañado flora y fauna. Sea pues. Vale.

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