Tepic, Nayarit, viernes 22 de noviembre de 2019

Autocensura

Oscar González Bonilla

17 de Agosto de 2019

-¿De dónde viene usted?

A bocajarro me espetó joven mujer a la entrada del auditorio, sin advertir que evadí el registro de asistencia.

-No vengo de la Ciudad de México ni de Guadalajara, sino de Yanarit, como dijo Peña Nieto, contesté.

A la jovencita no le causó ninguna gracia.

-Entonces venga. En el lugar que usted quiera se puede sentar.

Apuntó con su brazo derecho la zona del local destinada a la generalidad de asistentes, en ese instante casi vacía.

Me sentí discriminado. Uso sombrero por indicación del oculista Arturo Camarena y Flores, quien lo recomendó para protección solar de mi ojo derecho que no cierra totalmente causa a la parálisis facial producto de cirugía en la cabeza para extirparme un tumor. Pienso que la chamaca creyó que venía de algún rancho, como La Labor, por ejemplo. Y la sensación de exclusión vino porque el acto de exposición en materia de derechos humanos tuvo de preferencia como destinatarios a periodistas, muy a pesar de haber sido abierto al público en general.

Mi prejuicio se desvaneció luego que vi entrar en el auditorio al diputado panista Javier Mercado, debidamente ataviado de traje y corbata, para ocupar un lugar de la sillería destinada a la prole. En mi cuerpo corrió alivio sobre la  supuesta discriminación.

Se trató de un evento en el auditorio de lo que en el pasado se conoció como SEPLADE, adjunto al edificio de Tránsito Estatal en Tepic, organizado por la Comisión para la Defensa de los Derechos Humanos en el Estado de Nayarit con la participación de un representante de la comisión nacional de la materia para exponer los programas que en el país están en marcha sobre defensa de la actividad periodística, entre otros temas. El central de éstos estuvo dirigido en exclusividad a periodistas (de ellos muy pocos asistieron), porque el eslogan fue “Con violencia no hay libertad de expresión”. Dos jóvenes mujeres, al parecer responsables de impartir cátedra en la Escuela de Comunicación y Medios de la UAN, estuvieron invitadas para verter sus sesudas opiniones.

No aguanté escuchar argumentos y exposiciones ya sabidas, ni el llanto de una de las maestras universitarias (me pareció fingido) cuando se exhibió video testimonial de una jovencita que narró como su madre, fotógrafa en ejercicio periodístico, fue secuestrada y muerta causa a su actividad en medios. El tedio hizo presa por el repetitivo desarrollo del programa. Abandoné el recinto mucho antes que se diera el cerrojazo.

A los periodistas ningún chile nos embona, como especificara el priista Enrique Peña Nieto cuando presidente de la república. Horas medité cuan conveniente sería escribir sobre el mencionado acontecimiento de derechos humanos. Me tacharán de estúpido, sinrazón y quizá otros adjetivos bien ganados. Luché contra la autocensura, considerada en el periodismo como la mayor limitante a la libertad de expresión por devenir de intereses de la más diversa índole. Además tuve temor de herir susceptibilidades, razón por la que esta ocasión omití nombres.

Pero el rechazo a mi persona por lo que hago público a través de la redacción no es un acto novedoso.

En la actual administración municipal de Tepic fui invitado a conferencia de prensa del alcalde Guadalupe Francisco Javier Castellón Fonseca, en propio salón del edificio de la presidencia. Narré lo allí acontecido antes y después de  más de una hora de retraso, con relación al tiempo del comienzo, que llegó el jefe del gobierno municipal. Eso bastó para que nunca más haya recibido invitación para asistir a conferencia de prensa alguna de Castellón.

En acto similar por la Comisión de la Verdad, en ese momento protagonistas de primer orden Rodrigo González Barrios, Octavio Campa Bonilla y Emiliano Zapata Sandoval Blasco, daban cuenta de sus acciones apuntadas hacia actos de corrupción del gobernador Roberto Sandoval Castañeda y algunos de sus funcionarios, pero con mayor empeño señalaban al Fiscal Edgar Veytia. En esta conferencia de prensa les digo que con saña atacan al gobernador más inteligente que ha tenido Nayarit, hasta pareciera que es tanto el rencor como si a alguno de ellos Roberto Sandoval le hubiera quitado una novia….o un novio. Debidamente encabronados me tacharon de impertinente y que estoy mal de la cabeza (loco).

En confabulación con funcionarios de su gobierno, Rigoberto Ochoa, entonces mandatario estatal, decidió pedir mi cabeza y por tanto fui despedido como director de noticiarios del canal de televisión local XHKG. No le gustó que diéramos voz e imagen a las personas del pueblo que no las tenían. Pero el acabose fue darle lectura a documento anónimo llegado a nuestra redacción que argumentaba la libertad que en centro de la ciudad de Tepic se desplazaba  un conocido narcotraficante, sin que el gobierno estatal hiciera algo para su aprehensión. Craso error de mi parte, pues se dijo que ello correspondía única y exclusivamente al gobierno federal.

Son muchos los embrollos en que he estado inmerso por considerar que el periodismo es la manifestación suprema de la libertad de expresión. Pese a ello, cruda, frita, hervida o asada se reconoce la cebolla.

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