Tepic, Nayarit, domingo 26 de enero de 2020

La derecha tomó por asalto nuestra universidad pública y destrozó su debilitada autonomía

José Luis González López

07 de enero de 2020

INCUBARON EL HUEVO DE LA SERPIENTE QUE HOY SE LOS TRAGÓ

Finalmente la ideología privatizante del gobierno PANISTA logra imponerse, sus cúpulas empresariales y sectores ultra-conservadores, han creado un clima adverso a la universidad pública para apoderarse de ella, buscaban privatizarla y convertirla en una cima alcanzable sólo para una reducidísima minoría; hoy el Estado autoritario que dirige la dinastía empresarial la interviene y ha logrado su control. Pretenden que la universidad del pueblo trabaje sobre pedidos del gobierno o las empresas como cualquier negocio o proveedor porque sólo al ofrecerles estos servicios (que son pagados con los recursos públicos), demostrará su capacidad para contribuir a la obtención de sus ganancias y justificará su existencia ¡una obligación! Su éxito se mide en centavos. Estos proyectos revisten de un carácter represivo porque impiden surja el conocimiento nuevo y porque empobrecen la personalidad, que se ve enajenada de los alcances de la cultura.

La Universidad Autónoma de Nayarit, patrimonio del pueblo, tiene hecho añicos su ideal renacentista del hombre racional, humanista y universal, y se le pretende imponer el proyecto neoliberal globalizador y su esquema tecnológico de la producción del hombre funcional, la del “entrenado” pero estrecho especialista. Y además de su precariedad, la buscan convulsionar, para justificar el fracaso de la universidad pública. Tal vez porque sienten, que ya va siendo la hora de dar el zarpazo final del que hablaba Benedetti, para eliminar a todos los que vienen de abajo. Hay un gran desprecio a la cultura del pueblo y ahora nuestra Alma Mater está en la mira, está a punto de ser ejecutada…

Y la paradoja es que, semejante crimen lo realizan amparados en el discurso anticorrupción de la Cuarta Transfomación. Urge recordar, que el gobierno federal se propone elevar la calidad de la educación para toda la población, y garantizar el derecho moral y material al acceso de todos a los tesoros de cultura universal, haciendo realidad el acceso gratuito a la universidad y entregando recursos económicos de forma directa los estudiantes, así convierte en realidad el noble fin para el que fue creada la Universidad Autónoma de Nayarit.

Tenemos que encontrar el camino para construir la memoria colectiva y recuperar las etapas de su desarrollo histórico, es la clave para salvar a la universidad. A la UAN le han regateado, robado, difamado y hecho escarnio público: fue saqueada desde los años de su edificación más temprana, cuando le desvían los recursos asignados para ello y le desaparecen su presupuesto a medio ejercicio; turbiedades conocidas, como “La danza de los millones” de los años 70s, el atraco más grande de todos los tiempos (pillaje al que no es ajeno el fundador de la dinastía que nos gobierna); después, se esmeraron en asfixiarla financieramente y sumirla en la violencia fascista, durante el “Halconazo”, que fue la criminal embestida de Estado que la bañó en sangre. Desde entonces, la han dejado sin fondos con cualquier pretexto, hasta el punto de que empezara a ahogarse.

CONTROLAR LOS ESTUDIANTES SIGNIFICÓ APROPIARSE EL FUTURO DE LA UNIVERSIDAD

La intervinieron brutalmente y fue martirizada hasta la muerte, el terror obligó a los estudiantes a renunciar a expresarse libremente, y mediante la represión fueron perdiendo sus derechos hasta quedar sometidos; todo en aras de la efectividad en una universidad “funcional”, “libre” de debates y conflictos y para evitar que se convirtiera en prostíbulo, según declaró el entonces rector, Petronilo Díaz. Se dominó la conciencia individual y colectiva, eliminando toda forma de cultura democrática; con la reglamentación de la vida universitaria, al manipular la conducta y eliminar toda participación, los estudiantes quedaron controlados; y ahora, en su apatía y temerosos, parecen incapaces de defender la autonomía universitaria y su propio futuro.

No siempre fue así, la lucha de los años 70s por democratizar nuestra universidad iba en línea ascendente y llegamos al punto de elegir en elecciones universales, libres y directas, a nuestros representantes estudiantiles y al propio Rector; se conquistó la Autonomía Universitaria y el proyecto democrático de universidad registró su más grande esplendor y nobleza, en todas las facultades florecían la investigación científica y su reconocimiento nacional era indiscutible... y de pronto las tinieblas, su avance fue truncado de manera abrupta, con la violencia del Estado y sus halcones, con la locura de sus porros narcotizados y la Policía Universitaria; irrumpían en escena la derecha fascista y la represora caterva encabezada por Flores Curiel, Sam López, Antonio Echevarría, Petronilo Díaz Ponce y el loco Béjar, entre otros; aunque también, se contaba con un verdadero movimiento estudiantil y verdaderos líderes, mismo que enfrentó con la razón tanto odio a la cultura del pueblo, hasta el sacrificio.

Y yo creo que la democracia, la libertad de pensamiento y la independencia intelectual son el tipo de cosas que deberíamos volver a promover, porque una universidad democrática, explica Noam Chomski, es aquella en la cual la gente que está allí, cualquiera que sea, participa activamente en la vida universitaria; en ese sentido, explica en su “Asalto Neoliberal a la Universidades” de la necesidad de fomentar la democracia universitaria: “Debemos promover una institución democrática en la que la comunidad (profesores, estudiantes, personal no docente) participa en la determinación de la naturaleza de la universidad y de su funcionamiento”. Es el momento de Desechar el concepto priista que dividió la comunidad universitaria en sectores corporativos, para su mejor manipulación. Fue impuesto cuando experimentaron con la UAN, interviniéndola brutalmente hasta que fue apareciendo la visión tecnocrática de universidad, que hoy prevalece y en la que la individualidad universitaria desapareció. La universidad ha perdido toda relevancia en el debate público, el análisis crítico y la búsqueda de soluciones para la construcción de una sociedad más justa, equitativa y libre; la democracia, la libertad de pensamiento y la independencia intelectual son ahora negativas para la comunidad. “Hace falta enseñar a pensar”, -insiste Chomsky- la educación de cualquier nivel, debe hacer todo lo posible para que los estudiantes adquieran la capacidad de inquirir, crear, innovar y desafiar. “Queremos profesores y estudiantes comprometidos en actividades que resulten satisfactorias, disfrutables, desafiantes, apasionantes. Yo no creo que sea tan difícil”.

LA VISIÓN NEOLIBERAL DE UNIVERSIDAD

Sobre la meritocracia, se habló más claramente en el libro Rise of the meritocracy, de Michael Young (1958). Allí se exponía todo su elitismo y contenido discriminatorio, ya que trataba de una sociedad futura en la cual la posición social de una persona era determinada por el coeficiente intelectual y el esfuerzo. A partir de ésta proclama, convierten la práctica docente en irrelevante y la transforman en una febril actividad investigadora dedicada a entrar a una carrera de méritos y honores, esta nueva casta de meritócratas terminó en muchas partes del mundo, haciéndose del control de facto de las universidades al margen de sus instancias democráticas. El control de la UAN, fue tomado por el asalto violento y asesinando, y le impusieron un modelo similar al de las fábricas, donde los trabajadores poco o nada tienen que ver en la organización de la producción o en la determinación del funcionamiento de la planta de trabajo, eso es cosa de ejecutivos. “Igual sucede con los estudiantes”, asevera Chomsky.

Empeñados en demostrar, quienes son los nuevos amos del mundo, algunos teóricos neoliberales, se esfuerzan en responsabilizar a la naturaleza o la genética por la gran desigualdad social y justifican así, la superioridad de su raza y de la de la clase empresarial y su meritocracia. Otros van todavía más lejos y afirman que solamente el 6% de la población mundial está dotada de inteligencia y capacidad para el trabajo creativo; al 94% restante, la misma naturaleza (o algún dios) los seleccionó para el trabajo rudo, monótono, que para su realización no exige más que la repetición en base a instrucciones y reglas preparadas de ante mano por los felices elegidos. Por esta razón, se esfuerzan por “recomendar” programas educativos acordes a nuestras aptitudes y prohíben en sus políticas neoliberales los gastos inútiles; el profeta Milton Friedman advierte sobre las consecuencias negativas si el Estado invierte en medicina y educación.

Pero veamos de cerca la superioridad de estos triunfadores “hombres de éxito”. La ética protestante se degradó en el mercantilismo pragmático de la sociedad capitalista que declara al dinero su meta e ideal de la vida; sus valores son desechados por normas pragmático-funcionales: Así, la racionalidad deviene en funcionalidad y la iniciativa es sustituida por la conformidad y servilismo.

Con la escala de valores falsificada, los hombres de negocios se autoproclaman como factor decisivo del progreso histórico y su actividad como la fabricación de ataúdes o la venta de Coca-Cola es elevada al rango de importancia de las investigaciones de los científicos o artistas, que incluso, las declaran innecesarias; es tal su deformación que están convencidos de que, han hecho con sus especulaciones mercantiles por la humanidad tanto como Pasteur o Isaac Newton.

Además, los empresarios en su avaricia, están detrás de la aplicación de programas formales, estrecho-pragmáticos en el sistema educativo, que en primer lugar, limita el conocimiento a lo elemental; en segundo lugar, impide adquirir una cultura metodológica y una concepción del mundo; y en tercer lugar, no consideran la realización de la personalidad armónica y racional.

Al desechar el objetivo humanista de la cultura, con estos “estudios” a lo único que se puede aspirar es a la formación de analfabetas funcionales que tanta pena causan cuando son gobernantes (el caso de nuestro gobernante en Nayarit es patético).

Esta situación llevó a Miguel León Portilla a exigir que los políticos estudien: Historia. Y es la genialidad de Marx, la que desentraña el problema esencial de la miseria cultural de los ricos empresarios: “no solamente los obreros, sino también las clases que directa o indirectamente los explotan, resultan afectados a consecuencia de la división del trabajo, son esclavos de su propia actividad: es el vacío espiritual del burgués que es oprimido por su propio capital y su propia ambición por las ganancias”.

LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NAYARIT CONDENADA AL ABANDONO Y EN LA MIRA; MIENTRAS LAS TECNOLÓGICAS SON ACLAMADAS POR LOS FUTUROLOGOS

Las universidades tecnológicas, efectivamente son el símbolo de los derechistas gobiernos neoliberales, impuestas al salinismo para “integrarnos” a la modernidad. Son el modelo con que pretenden suplantar a las universidades públicas, obsoletas y “anquilosadas” porque se asegura han fracasado y no están acorde a los tiempos.

Cuando la racionalidad científica es sustituida por la funcionalidad mercantil, la institución trabaja bajo presión comercial o política, y se ve obligada a crear sus programas acorde a las exigencias del momento en los negocios; por lo que la invade un espíritu de pragmatismo y utilitarismo que las aleja de las disciplinas fundamentales y humanidades; lo que hace imposible que de ellas surjan profesionales calificados capaces de orientarse en las nuevas tendencias del conocimiento científico.

En los mismos Estados Unidos, se ha denunciado la decadencia en que entran las universidades, por estar, sometidas al dictado de las empresas y corporaciones, según observó el presidente de la Universidad de California D. P. Gardner. Se ha demostrado además, que los individuos que se conciben como mercancía en el mercado de la fuerza de trabajo, pierden su iniciativa social y se vuelven conformistas; porque hasta los mismos investigadores científicos que se resistan a la presión de las poderosas corporaciones, les espera la persecución, expulsión y el fin de su carrera.

En el mundo de la “modernidad” según el futurólogo Young, desde la escuela primaria se fomenta el “mito a la fuerza física”, a sus alumnos se les enseña a valorar la fuerza, la disciplina, la agilidad manual; los oficios, la gimnasia y los juegos, son el núcleo del plan de estudios. Es la formación destinada en los menos capaces, para que tengan su meta “garantizada” en la vida; de aquí se obtendrá buena mano de obra: fuerte, aguantadora y hábil, se trata del hombre unidimensional que exige a su servicio la élite.

!VIVA LA AUTONOMÍA UNIVERSITARIA!




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