Tepic, Nayarit, jueves 20 de febrero de 2020

Escuela para Gobernantes

Oscar González Bonilla

09 de enero de 2020

Desde hace algunos días bulle en mi mollera la posibilidad de fundar Escuela para Gobernantes, así se me ocurre llamarla, como carrera universitaria de análisis exhaustivo con base en buen definido plan de estudios, capaz de expulsar cantidad de egresados académicamente bien preparados.

Aunque la idea, calificada por mí como tontería, la he expuesto sin misericordia a serie de personas y personajes de amistad y cercanía, pero ninguno la ha clarificado con argumentos válidos que se puedan llevar a la práctica. Algunos de plano han dicho que es una mamada, imposible de ser realidad en los tiempos modernos.

Existen los que sugieren el tema sea de los partidos políticos, deben éstos por obligación preparar a sus militantes no sólo para abanderar candidaturas, sino forjar perfiles de gobernantes mediante conocimientos sobre la práctica de la función pública. Pero el quehacer doctrinario reflejado en escuela forjadora de cuadros ha sido abandonado hace algún tiempo. En la actualidad los partidos políticos más preocupados están por la supervivencia en el espectro político nacional.

Presentada la estrambótica idea al abogado constitucionalista Miguel Madero Estrada, en ese entonces todavía con el cargo de magistrado del Tribunal Superior de Justicia de Nayarit, pero además catedrático universitario, con el interés supremo de conocer su versión sobre el tema, echó mano de documento jurídico cercano para señalar que la norma no establece para el candidato o gobernante requisito obligado sobre haber cursado carrera universitaria o técnica alguna. No hay restricción en ese sentido. Se limitó hablar con referencia al tema. Sólo exigió al escribano que sin limitaciones expusiera su idea de la Escuela para Gobernantes.

La quimera (Escuela para Gobernantes) salió a cuento porque Guadalupe Francisco Javier Castellón Fonseca, alcalde de Tepic, ha sido severamente criticado por quienes lo consideran no apto para desempeñar el cargo de elección popular. Existen hasta los que piden su renuncia por no satisfacer servicios públicos a que obliga la Constitución general.

Investido de grados académicos, así como de praxis política, Guadalupe Francisco Javier acepta falta de experiencia: “nunca he sido presidente municipal”. Pero además en su calidad de candidato tuvo una visión de los problemas que aquejan a la comunidad del municipio de Tepic, en la actualidad muy diferente en el ejercicio del poder. La carencia de recursos para cuando menos lograr equilibrio financiero en el Ayuntamiento de Tepic ha sido su punto flaco.

Pero profesionistas como él han llegado al cargo, y pese a su preparación académica no han dado los resultados que de ellos espera la ciudadanía tepiqueña, ávida de mejores y satisfactorios servicios públicos municipales, tal es el caso del agua potable en domicilio, recolección de basura y mejora de ruta vial en calles de la ciudad, entre los torales.

Aún en la memoria tengo recuerdo de la expresión del militar Rogelio Flores Curiel, gobernador de Nayarit desde el primer día de 1976 hasta 1981, quien en plática privada cerca del término de su mandato me dijo: Fíjate, apenas me estoy enseñando a gobernar y ya voy para afuera. Ello explica el escaso conocimiento sobre la administración pública.

Por ello la repentina ocurrencia sobre la fundación de la Escuela para Gobernantes, donde debieran cursar la carrera profesional universitaria no sólo estudiantes con deseos de ser gobernador o alcalde, sino incluidos quienes aspiran a diputados federales o locales. Sobre estos últimos, cuando han alcanzado la calidad de candidatos electos ni siquiera son capaces de adquirir el conocimiento del desarrollo de una sesión pública, mucho menos saber el importante papel que jugarán como representantes populares. En ese status (candidato electo), sólo el PRI entrega enseñanzas, mediante curso corto, a sus futuros legisladores.

Concibo que en la planta de catedráticos en la Escuela para Gobernantes tendrán que ser incluidos personajes que han transitado por los cargos antedichos, porque al parecer la práctica y la experiencia son fundamentales para el buen desarrollo administrativo, sin pasar de largo el recurso financiero tan necesario para cumplir satisfactores al ciudadano a través del servicio público.

En esta vaguedad de ideas creo que los egresados de la Escuela para Gobernantes, con base en calificada capacitación, estarán a disposición de cualesquiera partidos políticos para lanzarlos como sus candidatos al cargo, sin que necesariamente tengan militancia. Sería material de primera calidad que deberá dar lustre al partido que lo abandere, muy al margen de la ideología política de la agrupación partidista.

¿Será esto justo lo necesario para ser buen gobernante?

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