Tepic, Nayarit, jueves 22 de octubre de 2020

Poco provechoso para algunos niños el que no tengan clases

Sergio Mejía Cano

25 de marzo de 2020

El ser humano a lo largo de su vida nunca deja de aprender algo, lo que sea, pero por lo regular cada día que pasa ve o descubre cosas que no se le habían ocurrido que existieran, por lo que nadie podría decir que ya lo sabe todo, pues todos los días se podría aplicar la frase que se le atribuye a Sócrates: “Solo sé que no sé nada”, porque en realidad nada se llega a saber por completo.

Así que si para los adultos el aprender se podría considerar cosa de todos los días, ahora imaginemos lo que un día sin clases podría significar para un niño, pues pierde todo un universo de conocimientos debido a su reloj biológico y por estar abriendo su mente a lo desconocido, algo que para muchos adultos podría ser incomprensible, pues es común que para muchos adultos se les haya olvidado su niñez y que ya no recuerden que tuvieron una época en su vida que era puro preguntar y preguntar.

Una profesora nos hizo saber una reflexión del porqué la mayoría, si no es que todos los niños son tan preguntones, diciéndonos que si alguna vez habíamos llegado al cine cuando la película ya había empezado y que no sabíamos que rollo; así los niños llegan cuando la película de la vida ya la están mirando los adultos, por lo que es obligación de los adultos tratar de poner al tanto a los niños de lo que se trata esta vida enseñándolos y encausándolos por todo lo bueno y significativo que tiene la vida y hacerles ver que si se apartan de ciertos límites podría ser en que tengan malos momentos.

Ahora con el cuento del coronavirus se han suspendido las clases, obvio que con la advertencia de que  no son vacaciones, sino para estar protegiéndose de un posible contagio y que por lo mismo las clases se impartirían en forma virtual o en línea o también dejándoles determinadas tareas que tendrán qué hacer mientras no asisten a la escuela en la forma habitual. Sin embargo, siempre es bueno recordar la situación económica de muchas familias mexicanas, la mayoría, que no cuentan con los medios económicos suficientes para tener acceso a la tecnología moderna de las comunicaciones.

Una madre soltera comenta que por fuerza tiene que trabajar y que ahora con sus dos niños de primaria los tiene que dejar solos en su casa, y que no se atreve a dejarlos encerrados por aquello de un posible accidente en el interior de su domicilio, así que tiene un poco de confianza porque sus dos pequeños son de primaria, uno en quinto y el más chico en tercer año; pero oh sorpresa: cuando llega de sus labores esta madre soltera, encuentra a sus retoños en la calle jugando con otros niños, y de la tarea que tienen qué hacer, nada de nada, si acaso unos renglones o cuentas de matemáticas todas por ningún lado.

Un adulto mayor quedó a cargo de su nieto de ocho años de edad porque la mamá del pequeño debido a su trabajo tiene que estar fuera de la ciudad viajando a varias partes del país. Él y su señora esposa tienen que salir a trabajar como comerciantes, por lo que tienen que dejar solo al niño por lo menos dos días a la semana porque la muchacha que les ayuda en el aseo de su casa va cada tercer día nada más. Con sacrificios la mamá del niño adquirió una lap-top a crédito que es la que el niño utiliza para estar recibiendo algún tipo de tarea que su profesora le manda por ese medio. Llegan los abuelos de trabajar y le preguntan al niño de ocho años si ha estudiado, obvio que el todavía chilletas les dice que sí, pero al revisar el abuelo la computadora, no hay nada de lo referente a sus clases, sino puros juegos y hasta otras páginas o portales e internet, pero nada respecto a su clases que supuestamente tendría que estar estudiando, Y ya estando con el niño, su abuelo se esmera por ver que su nieto le ponga ganas, pero cuando menos piensa, el niño ya está distraído en otras cosas, y según comenta este comerciante, mientras más pasa el tiempo más pesado se pone el asunto debido a que el niño se satura de tantas preguntas y ejemplos y además por los obvios regaños por no poner atención y por desgracia en vez de aprovechar por no estar yendo a la escuela, el niño se pierde en una maraña de incongruencias.

Se tiene entendido de que se trata de que no haya contacto para evitar un posible contagio; sin embargo, es una incongruencia que no asistan los niños a la escuela y que sí estén encerrados en sus pequeñas casas muchas de las que ni patio tienen.

¿Por qué no se hace un estudio honesto y a fondo sobre la posibilidad de darles clases a niños y jóvenes al aire libre?

Sea pues. Vale.

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