Tepic, Nayarit, jueves 20 de febrero de 2020

Ecos del día primero de mayo

Octavio Camelo Romero

05 de mayo de 2014

Y de pronto la troika Margaret Hilda Thatcher, Karol Józef Wojtyła y Ronald Wilson Reagan, quienes impulsaron al neoliberalismo, al conservadurismo y a la caída del bloque socialista, logra su objetivo: se desmantela el bloque socialista y triunfa la política neoliberal sustentada por la dama de hierro y seguida por los otros dos. Es relevante esclarecer la existencia del socialismo y su derrota frente al capitalismo. Es oportuno preguntarse si fue posible construir esa forma social intermedia entre capitalismo y comunismo así como saber por qué fue derrotado el socialismo por el capitalismo.

Antes de dar respuestas a los cuestionamientos recordemos que  el dinero de por sí no es capital. Para su transformación en capital, primero se inserta en un proceso al final del cual se recupera la inversión inicial más un excedente o ganancia. De allí surge la finalidad del capitalismo: “la obtención de ganancias” Las ganancias obtenidas tienen la misma suerte, para convertirse en capital requieren invertirse para al final del proceso obtener más ganancias. A esta inversión de las ganancias se le denomina reproducción ampliada del capital o acumulación del capital. Sin embargo no se puede producir ganancias sin la intervención de los obreros. Los trabajadores productivos son los generadores de la plusvalía porque convertida su fuerza de trabajo en mercancía y el valor de su fuerza en salario, los trabajadores tienen la capacidad de producir más valor que el valor de su misma fuerza de trabajo. Como cualquier otra mercancía, los compradores de la fuerza de trabajo son los dueños temporales del uso y de los resultados de ese uso de la llamada mano de obra. Por esa circunstancia, se apropian del excedente de valor que producen los obreros. Y es así, de esa manera como surge la ganancia que transforma al dinero invertido inicialmente en capital.

El proceso de producción capitalista produce mercancías, produce plusvalía y a la vez, produce y reproduce al propio régimen del capital, al capitalista por un lado y al obrero asalariado por el otro. La clase obrera es un atributo objetivo, es una propiedad social del capital, aun fuera del proceso directo del trabajo, al igual como lo son los instrumentos inanimados. Por eso su consumo individual o personal es un simple factor del proceso de reproducción del capital. La reproducción ampliada del capital reproduce ampliadamente las relaciones de explotación.

Si se pierde de vista esta cuestión fundamental para la existencia del capitalismo y se piensa que el desarrollo científico-tecnológico es fundamental en el socialismo, en realidad no se diferencia ese “socialismo” del capitalismo. Competir con el capitalismo en el desarrollo de las fuerzas productivas es equivalente a comportarse como otro capitalista en una lucha competitiva por el mercado. Y aquellos aspectos esenciales para terminar con la enajenación social como son la “propiedad privada” y la “división del trabajo”, se vuelven intocables. La clase obrera será sujeto solamente en la circunstancia de que la clase obrera se autodetermine  y actué como verdadera clase, que pase de ser “clase en sí” a “clase para sí”.

La letanía de “dar a cada quien según su trabajo” en un régimen de asalariados equivale a decir “cada quien adquiere parte del producto social según su salario”. No hay diferencia sustancial entre socialismo y capitalismo, ambos son iguales. Por ese motivo en la URSS, la China y demás países denominados “socialistas” incluyéndose entre ellos a Cuba, el capitalismo no se exterminó. Los mejores aliados del capitalismo mundial han sido las burocracias político-partidistas de tales países.  A lo más que se llegó fue a una especie de “capitalismo de estado”. Sin embargo el bloque socialista con todas sus carencias y errores sirvió de muro de contención de los excesos del capitalismo a ultranza.

Hoy China es la primera potencia comercial del planeta, acaba de superar a Estados Unidos, pero militarmente es débil. Su economía depende de las exportaciones a Estados Unidos y a la Unión Europea.  Su desarrollo industrial ha contaminado gravemente el agua, el aire, el ambiente y ha aumentado también la brecha entre los trabajadores que tienen salarios miserables y los multimillonarios comunistas. Rusia es también un país capitalista tecnológicamente atrasado y con una población  que envejece y se reduce. Mantiene un gran arsenal atómico pero su economía es frágil, depende cada vez más de la exportación de recursos no renovables como el gas y el petróleo.  La Unión Europea, que es también una potencia comercial mundial sólo inferior a China, es sierva de Estados Unidos.  Y aunque la hegemonía de Estados Unidos se debilita sigue subsistiendo porque Washington dispone de más armamentos y fuerzas militares que todos sus adversarios juntos y, además, ningún gobierno del mundo es antiimperialista, pues el imperialismo es la política del capital financiero al cual todos están ligados. El enemigo mortal de la globalidad del capital es sólo el anticapitalismo de los trabajadores. Pero las “izquierdas modernas” se convirtieron en asesores del capital. Y aunque hay más obreros y asalariados que en cualquier otra fase de la humanidad, los grupos anticapitalistas y socialistas se cuentan con los dedos de la mano. Hoy las luchas son electorales y dentro de la legalidad capitalista.

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