Tepic, Nayarit, lunes 24 de febrero de 2020

El Dios Tláloc es el responsable

Sergio Mejía Cano

26 de Julio de 2016

Qué triste ironía, tanta agua cayendo del cielo y muy poca en la tubería. Paradoja que no le gustó a algunos conocidos que fueron afectados el pasado jueves con la lluvia que inundó infinidad de casas en la zona de La Cantera. Y sí que ha habido poca, casi nada o nada de agua en las tuberías de varios sectores de la capital nayarita, porque donde sí hay, la presión de la misma bajó considerablemente; pero de acuerdo al optimismo de la gente, aducen esto a que posiblemente estén limpiando los pozos afectados.

Es probable que la mayoría de los habitantes de Tepic tengamos familiares, conocidos o amigos en la zona siniestrada este jueves y viernes pasados, por lo que de inmediato nos hayamos tratado de comunicar con ellos para saber sobre su situación o si ocupaban albergue, etcétera; y claro que no por morbo, porque esto viene quedando aparte, pues solamente los que sabemos de inundaciones estamos al tanto de lo que se sufre dentro de la calma que viene después de la tormenta.

El jueves comenzó a llover ligeramente en el centro de la ciudad y sus alrededores aproximadamente a eso de las 20:45 horas, intensificándose  gradualmente pero sin llegar a ser una tormenta alarmante; esto desde luego en el centro  y sus inmediaciones. Lo que sí llamó la atención fue que llovió mucho y durante muy largo tiempo porque pasaban de las 23:30 y seguía una lluvia pertinaz, que si bien se diluyó un poco convirtiéndose en llovizna, en la madrugada volvió con un poco de más intensidad. Y esto de estar midiendo el tiempo de la lluvia se hizo debido a que cotidianamente cada vez que llueve, y más en temporada abierta ya, los vecinos cercanos a la estación y a la vía del ferrocarril, monitoreamos constantemente la corriente del agua y más cuando ya dejó de llover, porque curiosamente es cuando comienza a subir el agua en la calle, aunque ya la mayoría de los vecinos, si no es que todos están prevenidos desde hace muchos años contra las inundaciones constantes. Tanto así que por ejemplo en la calle Zapata entre la calle Guadalajara y la vía férrea ya parece que las casas no tienen puerta de acceso, pues las mismas parecen una ventana más porque se les han puesto protecciones contra el embate del agua. Pero esto es otra historia.

Un conocido que vive en Canteras del Nayar y que fue uno de los afectados, comenta que en cinco años de vivir ahí es la primera vez que se les mete el agua, igual un familiar que vive en Villas del Roble, quien afirma que en cinco años, nada más en el corral de su casa era donde se llegaba a meter el agua, pero que ahora entró a su casa aunque nada más como a una altura de diez o 15 centímetros, pero lo atribuye a que a espaldas de su casa está un lote baldío en hondonada y que por lo que ha observado, no tiene salida de agua, y que ahora fue tanta el agua de la lluvia que derrumbó la barda de tres casas contiguas a la suya y que esas casas sí tuvieron muchas pérdidas, y que en el momento pensó que seguía su barda y de ahí la entrada de agua como con sus vecinos, pero que afortunadamente su barda resistió el embate, pero debido a la presión de la misma de todos modos se llegó a meter, pero no tanto como a sus vecinos.

No es congruente echar la culpa de lo acontecido, así a priori, a determinada administración gubernamental, porque en realidad el verdadero culpable en este caso, fue el Dios Tláloc, por así decirlo, ya que la precipitación fue de tal magnitud que así hayan estado desazolvados los canales hoy tan cuestionados, de todos modos habría inundaciones por los metros cúbicos de agua cayendo durante tantas horas continuas. Tanto fuerte fue la precipitación que ni siquiera los colectores pluviales de la avenida Aguamilpa, prácticamente recién construida con tecnología de punta, similar a la del bulevar Tepic-Xalisco, que hasta en su momento se dijo que dichos colectores pluviales contendrían las inundaciones por lo que ya no habría más a lo largo y ancho de la nueva vialidad de Aguamilpa; sin embargo, tampoco estos colectores pluviales se dieron abasto para tanta agua que cayó, porque ya para que se llegara a inundar hasta el Auditorio de la Gente, que se ve que está alta su base, quiere decir que no hay más culpa que echar más que a Tláloc que nos mandó lluvia para dos temporadas en unas cuantas horas.

Pero también es un hecho que si se llegara a investigar a fondo la situación, se comprobaría que tiene mucha cola; prácticamente desde que se autorizó la primera construcción en esa zona que se inundó.

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