Tepic, Nayarit, viernes 28 de febrero de 2020

Los ranchos, la obsesión corrupta

Oscar González Bonilla

28 de de

Ex gobernadores como Guillermo Padrés Elías, César Duarte Jáquez y Javier Duarte de Ochoa, de Sonora, Chihuahua y Veracruz, respectivamente, enfrentan serias acusaciones de daños a la hacienda pública durante sus mandatos, que desembocan en verdaderos escándalos de corrupción.

El primero, de filiación panista, ha caído a la cárcel, mientras que los otros dos priistas buscan tablita de salvación para evadir el castigo de prisión. Javier huye, en tanto César (calificado por Roberto Sandoval, gobernador de Nayarit, “como mi hermano mayor”) hace lo necesario para blindar sus deshonestidades siendo ejecutivo estatal. Si no existe voluntad política por parte de la priista clase gobernante para actuar con base en la ley (como se avizora), serán exonerados, lo cual ante los ojos del pueblo no tendrá madre.

Pero lo que llama poderosamente la atención es que los tres implicados en actos de corrupción durante sus periodos sexenales, adquirieron lujosas fincas rurales, avitualladas con buen número de hermosos caballos pura sangre y cantidad de ganado vacuno. Es el caso del hermano mayor de Roberto Sandoval que no posee en Chihuahua uno, sino varios ranchos con enormes extensiones de tierra. Argumenta que algunas de esas propiedades son producto de herencia.

César Duarte Jáquez, el hermano mayor del gobernador nayarita, en el Estado de Chihuahua es dueño del rancho nombrado El Saucito que se calcula tiene un valor de 30 millones de pesos. En total es poseedor de seis ranchos, tres de los cuales compró siendo gobernador. El Saucito es el rancho familiar, cuenta con amplias caballerizas y por supuesto caballos pura sangre, pues don César es amante de participar en cabalgatas, también afición de quien se dice su hermano menor. El ganado vacuno no puede faltar, al que se suma cantidad de vaquillas de Nueva Zelanda. Este último, tema relacionado en Nayarit con Roberto y Raymundo Sandoval Castañeda.

Javier Duarte de Ochoa, prófugo ex gobernador de Veracruz, compró un lujoso rancho con valor de 223 millones de pesos en Valle de Bravo, Estado de México, con recursos del erario a través de un prestanombres. La finca es conocida como Las Mesas alberga cantidad de caballos pura sangre y al interior tiene lienzo charro para que el gordito a través de la práctica ejecute la suerte de pialar yeguas, cala de caballo, el paso de la muerte o ya de perdido a pie se dedique a florear la reata con singular alegría.

Por lo que corresponde al encarcelado ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías, el angelito compró ranchos y 450 caballos pura sangre valuados en más de 100 millones de pesos. La reconocida periodista Sanjuana Martínez en artículo donde se refiere al sonorense, afirma que envió al extranjero 8.8 millones de dólares (134 millones de pesos al tipo de cambio de 2015). Esto es sólo mínima parte de los diabluras que con dinero público hizo el panista Padrés Elías, por cierto pariente de don Plutarco Elías Calles.

Pero ¡qué casualidad! Resulta que nuestro querido gobernador Roberto Sandoval Castañeda tiene las mismísimas aficiones, en cuanto al deseo de poseer rancho con ganados caballar y vacuno, pero además guste de participar en cabalgatas con caballos de alta estima. No se queda atrás en lo referente a contar con su propio rancho con caballos pura sangre, vacas y vaquillas, aunque en apariencia la finca desde el exterior no se mira de gran lujo, debe de tener todo lo estrictamente necesario para desarrollar vida cómoda, mucho muy diferente al común de los nayaritas ciudadanos de a pie.

El gobernador de Nayarit cuando abrió las puertas a representantes de los medios locales y nacionales hace dos años, dio a saber que en su rancho se producen crías de caballos de las razas Azteca y Español, y que en ese propósito se encuentra asociado con el cantante nayarita de San José del Valle, municipio de Bahía de Banderas, Ezequiel “Cheque” Peña. Roberto Sandoval también tuvo sociedad con el fallecido compositor y cantante Joan Sebastian. Y en última fechas se han ligado a él y a su hermano Raymundo en el asunto de las vaquillas traídas a México desde Nueva Zelanda durante el mandato de César Duarte Jáquez en Chihuahua, mediante un procedimiento oficial plagado de corrupción. Los nayaritas fueron beneficiados con parte de esa remesa animal.

El rancho del gobernador Roberto Sandoval se encuentra en el ejido Aután, municipio de San Blas, se llama El Sueño. Millonaria debió sido la inversión para edificar la zona de confort, así mismo para adquirir 17 hectáreas (hay quienes aseguran que son 27) las que componen el vergel. El mandatario nayarita desde 2014 declaró que su familia y él poco a poco han adquirido esa tierra desde hace cinco años (hay lugareños que sostienen que el aumento del hectareaje se ha comprado a través de un prestanombres de Villa Hidalgo, municipio de Santiago Ixcuintla, de oficio tablajero).

Su hermano Raymundo Sandoval Castañeda se vio involucrado en el asunto del traslado del hato de vaquillas de Chihuahua a Nayarit. La persona que transportaba el ganado fue retenido en alguna caseta de inspección sanitaria animal de la primera entidad, donde se comprobó que los bovinos venían para Raymundo. Sin embargo, su hermano Roberto declaró que las vaquillas se trajeron para evitar murieran de hambre por la sequía en Chihuahua, cuando el dueño quiera se regresan, asentó el gobernador.

Sobre la posibilidad de que Roberto Sandoval como gobernante haya echado mano de los dineros públicos para la compra de los bienes mencionados, corresponderá dilucidarlo a los organismos y autoridades correspondientes. Mientras tanto en las mentes de los nayaritas permanece la idea de la duda, sobre todo porque nuestro  representante del Poder Ejecutivo oficialmente no se sabe haya hecho declaración patrimonial, en ese tema hay absoluta opacidad.

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