Tepic, Nayarit, martes 21 de mayo de 2019

Los comisionados sindicales

Sergio Mejía Cano

08 de Marzo de 2019

Anteriormente cuando la otrora orgullosa ruta de la costa occidental, el Ferrocarril del Pacífico y que devino en Nacionales de México a partir de 1987, los secretarios de cada sección sindical contaban con un séquito de comisionados que eran relevados del servicio para cumplir con sus obligaciones encomendadas por su secretario sindical.

Sin embargo, al concesionarse la empresa ferroviaria a la Iniciativa Privada, ésta puso sus condiciones respecto a dichos comisionados, ya que en adelante, al que se le iba a pagar su salario de acuerdo a la categoría y especialidad de que fuera relevado para irse al sindicato, sería únicamente al secretario de cada sección, por lo que los mencionados comisionados seguirían trabajando en su especialidad para devengar sus salarios, por lo que dejarían de estar ya al frente de un escritorio y nada más.

Así que hoy en día las cosas han cambiado en las secciones del sindicato ferrocarrilero, no así a nivel nacional en que el secretario general sigue contando con un gabinete que prácticamente gana sin trabajar.

Esto de los comisionados por lo regular se da en todas las agrupaciones sindicales, como en el magisterio en donde existen infinidad de comisionados que no son más que lame botas del secretario en turno. Y son tan llamativos estos puestos de comisionados que hay vivillos que es a lo único que aspiran al ingresar a cualquier trabajo: ser comisionados para no tener que trabajar. Y si ya en el ferrocarril no es así, probablemente en otros rubros siga siendo la tónica esto de vivir del presupuesto y nada más.

Sin embargo, en el ferrocarril, justo es decirlo, aparte de que un trabajador buscara ser ya no secretario de una sección sindical o comisionado de la misma, sino llegar a la categoría de trenistas con la finalidad de alcanzar la categoría de conductor de trenes, pero no para conducir trenes, sino para trabajar única y exclusivamente como conductores de transportación, de conductores ayudantes cuyas labores eran las de revisar los boletos del pasaje a bordo de los trenes de pasajeros y desde luego vender uno a quien no trajera dicho boleto.

Hubo conductores que a pesar de alcanzar ya una corrida de trenes de carga, algo a lo que aspiraba la mayoría de trenistas, se hicieron viejos y se jubilaron como conductores de transportación, también conocidos en el argot ferroviario como “pica-pica”; y así se la pasaron toda su vida de trenistas.

Pero hubo otros compañeros de las diversas ramas con las que contaba el ferrocarril que eran transportes, Fuerza Motriz y Maquinaria, oficinas y similares, alambres, vía y estructuras, y la que posteriormente se agregó: la rama de coches dormitorios y conexos, que lo único que aspiraron siempre fue ser comisionados sindicales, por lo que de un día para otro al ya no verlos en sus respectivos puestos de escalafón, con orgullo presumían que ya eran comisionados sindicales, por lo que se podría afirmar que su vocación no era ser ferroviarios, sino comisionados sindicales y nada más para ganar sin trabajar.

Algo parecido a como sucede en el magisterio y otros rubros. Porque es muy probable que muchos que se dicen profesores y hasta maestros, jamás hayan tenido una tiza en sus manos y menos estar al frente de un grupo de alumnos y, si alguna vez lo estuvieron, fue nada más para dar tiempo en engancharse del líder sindical para que los llamara a ser comisionados y obviamente, de ahí brincar a la política que tan buenos dividendos deja.

Es por eso que no es muy descabellado que mucha gente está donde está no por vocación, sino por convicción de que ser comisionado sindical es el meollo del asunto y, si se llega a una secretaría de sección, pues qué mejor.

Es muy sabido y notorio que dentro del magisterio si a los dirigentes sindicales los sometieran a una evaluación quizás ya no sabrían ni la o por lo redondo de acuerdo a lo que tendrían que haber estudiado, porque se dice, que se da el caso que muchos que hoy se ostentan como profesores obtuvieron sus títulos precisamente gracias a favores sindicales o por ser allegados a los secretarios y dirigentes en turno, tal y como sucede en otras tanta partes.

Es tanta la distracción que deja una comisión o la política, que si se les regresara a esos comisionados a trabajar a su rama de origen, ya no sabrían ni que hacen ahí, porque lo suyo es ser comisionados sindicales con la mira de llegar a una secretaría o una curul; porque lo que se llama trabajar, trabajar en su profesión, pues claro que no.

Sea pues. Vale.

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