Tepic, Nayarit, sábado 20 de abril de 2019

Hacen falta médicos

Sergio Mejía Cano

11 de Abril de 2019

En la primera mitad de la década de los años 60 del siglo pasado, en Guadalajara, Jalisco, alguien anduvo repartiendo un librito en casas y escuelas que en la portada decía: “Cuidado padres de familia, el Demonio Rojo anda merodeando”, palabras más, palabras menos; el caso es que era una advertencia sobre el comunismo y tal vez porque la hermana República de Cuba se había aliado con la entonces Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS).

En dicho librito que más parecía a esos que reparten algunas de las Iglesias de religiones extranjeras, se advertía respecto a que ese régimen le quitaba los hijos a las familias para educarlos bajo los propios conceptos de la ideología comunista.

Recuerdo bien que la Maestra Maurilia que nos daba clases en sexto año de primaria, nos ilustró a sus alumnos de que esto no era cierto, sino que allá en la URSS, el Estado veía las cualidades de cada individuo por lo que a cada uno de los alumnos se le encausaba para lo que tenía más cualidades, pues así como nacen personas para ser ingenieros, arquitectos, abogados, médicos, etcétera, también nace gente capaz de entrarle por gusto a los trabajos más rudos y claro que no por necesidad, sino por aptitud. Y que por eso el Estado Soviético se hacía cargo de la enseñanza de los hijos de la Patria para observar de bien a bien en qué se podía encausar a cada uno de ellos y, si más de uno de los alumnos no mostraba aptitud para nada se le sometía a exámenes de todo tipo hasta descubrir qué era lo que más le gustaría hacer y ser a aquél alumno. Así de fácil.

Sin embargo, aquí en nuestro país, de pronto se comenzó a obstruir el ingreso a las facultades a infinidad de alumnos salidos de la preparatoria y vocacional con el pretexto de que ya estaban muy saturadas las carreras de medicina, ingeniería, arquitectura y abogacía, por lo que era necesario crear otro tipo de universidades técnicas para que desarrollaran otro tipo de carrera y tuvieran otras opciones. Claro que con esto no se pusieron a pensar las autoridades educativas en que destruirían muchas ilusiones de estudiantes que habían soñado con ser médicos, abogados, ingenieros, etcétera; no les importó el para qué había nacido un individuo, sino que si quería estudiar que estudiara lo que hubiera y no lo que quería, al fin y al cabo hacía falta generar más técnicos que médicos y lo demás.

Y he ahí los resultados por lo que el país no avanza: porque la mayoría de los profesionistas no está en lo que quería estar y que muchos de ellos para no quedarse en el camino al ver que no alcanzaron lugar en la profesión de sus sueños, pues estudiaron contaduría, enfermería (los aspirantes a médicos), y ya con la aparición de nuevas carreras se apegaron a ellas tal vez nomás para no dejar; y lo peor, es que hoy en día muchos profesionistas que no están en la profesión que hubieran preferido estar, no le echan todas las ganas a lo que hacen o desarrollan, posiblemente de lo más frustrados por no haber logrado sus aspiraciones.

Ojalá y esta actual administración Federal de la llamada Cuarta Transformación se ponga a analizar el porqué quedan tantos alumnos fuera de las facultades de medicina si se ha dicho hasta la saciedad de que hacen falta muchos médicos en el país. Porque cada ciclo es la misma: quedan infinidad de aspirantes fuera de las facultades de medicina dizque por falta de cupo; y lo raro es que siempre se oyen las mismas quejas entre los mismos alumnos de por qué unos compañeros sí quedaron y ellos no, siendo que muchos de los que habían quedado inscritos no pelaban un chango a nalgadas en la prepa y que estaban conscientes de que de acuerdo a sus conocimientos no pudieron haber respondido mejor que ellos el examen de admisión, y en algunas ocasiones hasta dan pruebas y testimonios de que hubo algo anómalo para no poder ingresar a Medicina.

No es raro oír a alguna enfermera o enfermero que por más lucha que hicieron jamás pudieron ingresar a estudiar Medicina en la Universidad Autónoma de Nayarit, dando pelos y señales de favoritismos, palancas e influencias para que unos quedaran y otros no.

Pero lo que sí es un hecho es que el ingreso a determinadas carreras tal vez se debió a que había que ir adelgazando a las universidades públicas para darle auge a las privadas; sin embargo, como la economía de muchas familias mexicanas no está en Jauja, he ahí que las universidades privadas quedaron lejos de su alcance y por ende sus hijos que no pudieron cumplir con sus metas e ilusiones.

Sea pues. Vale.

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