Tepic, Nayarit, lunes 24 de febrero de 2020

Como las llamadas a misa, el que quiere va

Sergio Mejía Cano

11 de diciembre de 2019

En verdad que siempre habrá gente que hasta lo que no se come le hace daño. Hoy está en el ojo del huracán una pintura en donde aparece un varón desnudo con sombrero color de rosa montado sobre un equino blanco mostrando su arma fálica en señal de ataque, y que aparentemente esta figura simboliza al caudillo del sur, Emiliano Zapata y de ahí el descontento no nada más de los familiares del revolucionario, sino hasta de gente que se dice pertenecer a asociaciones campesinas y agrícolas.

Esto del disgusto de mucha gente al respecto de la figura aparentemente zapatista, es una clara muestra de la intolerancia tan marcada en ciertos sectores de la sociedad quizás no tanto por sentirse ofendidos en realidad, sino de aprovechar cualquier pretexto para hacer la mosca chillar y hacerla de tos tratando de afectar a quien se deje; y esto porque en realidad, en sí la figura en cuestión no ofende más que al que quiere sentirse ofendido, ya que el rostro del supuesto charro no se parece en nada al de Emiliano Zapata ni tan siquiera en el bigote que no luce tan abultado como lo usaba el revolucionario.

Además, así se diga y afirme que esta pintura es un cuadro referente a Zapata, la imagen de héroe nacional ya nadie se la quita, así que se diga lo que se diga sobre la vida privada del caudillo del sur no afecta en realidad a su calidad de prócer de la Patria ni su lucha agraria ni todo lo que ha significado y significa para el agrarismo mexicano la figura de Zapata.

Además, esta pintura del hombre desnudo con sombrero rosa y zapatillas de tacón encima de un caballo no es nueva ni su primera exhibición, nada más que anteriormente no se había dicho que era Zapata y por eso no pasó a mayores y además, hay mucha gente que afirma que la pintura ya es vieja, si no de muchos años al menos no es reciente y que alguna vez circuló en las redes sociales pero sin pena ni gloria como ahora que por referirse a Emiliano Zapata encendió el enojo de varias personas, aunque en su momento el autor de la obra haya explicado que no se trata de Zapata ni mucho menos; así que en este tenor a la mejor los verdaderamente ofendidos podrían ser los charros que permanecen en el clóset y que sintieron pasos en la azotea de que tal vez los estarían balconeando.

Y ahora sí que “haiga sido como haiga sido” la vida privada de Emiliano Zapata no le quita méritos para lo que trató de hacer en bien de sus congéneres campesinos. Además, no es la primera vez y a la mejor no será la última que se habla sobre un supuesto homosexualismo del caudillo del sur, porque desde hace muchos años ha tenido sus detractores que hasta afirman que era pareja sentimental del yerno –o hijo- de don Porfirio Díaz, pero todo podría no ser más que pura especulación debido al  arraigo con que cuenta don Emiliano Zapata entre gran parte de los mexicanos.

Ahora bien: se dice y se dice bien que nuestros héroes mexicanos no fueron como nos los han pintado históricamente, pues como seres humanos por fuerza debieron de tener  sus errores y virtudes y por lo mismo no ser perfectos ni acercarse en lo más mínimo de serlo o tratar de serlo porque obviamente que si bien lucharon con algún fin, posiblemente uno de ellos era su propio estatus tanto económico como social y desde luego pasar a la historia, como sea, pero pasar al fin y al cabo. Aunque no se generaliza porque queda claro que muchos de nuestros héroes patrios vivieron su momento sin tener en cuenta si pasarían a la historia o no, sino que simplemente vivieron sus momentos, aunque podría existir la posibilidad de que pudieron aprovechar el momento para asegurar el sustento familiar por generaciones.

¿Por qué se sienten ofendidas algunas personas cuando se trata de denigrar a los héroes que nos dieron Patria y Libertad? Queda claro que lo que se diga tratando de denostar a cualquiera de nuestros héroes se podría tomar como las llamadas a misa: el que quiera que vaya y el que no, pues nomás no va y ya, fin del asunto. Así es como se podría tomar esta supuesta ofensa a Emiliano Zapata, que en realidad ningún daño le hace ya a su figura ni a la herencia histórica que nos legó así esté maquillada en algunos aspectos, pero de que fue un ser humano que pudo haber tenido sus propias debilidades como tal, eso que ni qué.

Detractores para todos nuestros héroes siempre los habrá; sin embargo, en realidad ¿esto nos quitará el hambre y el frio? Lo que podría pasar es que dentro de un tiempo se comience a denigrar la figura de otro héroe.

Sea pues. Vale.

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