Tremendas inundaciones que posiblemente seguirán dándose
Sergio Mejía Cano ·
17 de julio, 2025 ·
Hace 159 días
Este temporal de lluvias que apenas comienza ya ha causado estragos en varias regiones del país debido a la fuerza con que han caído algunas tormentas como, por ejemplo, la que sucedió este pasado martes 15 del presente mes de julio en el municipio de Zapopan, Jalisco, ubicado al norponiente de la zona conurbada de Guadalajara, capital de dicho estado.
De acuerdo a varias informaciones, la también conocida como Perla Tapatía, desde el inicio de este temporal ha habido fuertes precipitaciones que han anegado, sobre todo, la zona sur de la ciudad, aunque también se han inundado considerablemente las zonas centro y oriente. Sin embargo, ahora le tocó al municipio de Zapopan en donde las colonias más afectadas fueron Lomas de Tabachines y La Martinica; en esta última se informa en varios medios de información que, fueron por lo menos 144 viviendas las que habían sufrido severos daños al quedar inundadas, pues en algunas partes el agua pudo subir probablemente hasta seis metros, por lo que hasta casas habitación de dos niveles se vieron afectadas.
El alcalde de este municipio de Zapopan, Juan José Frangie, en una declaración que publica el portal de notisistema.com, ante el reportero, José Cruz Sánchez Rodríguez, el alcalde zapopano reconoce que las casas dañadas están asentadas sobre el cauce de un arroyo, por lo que, debido a una tormenta de 83 milímetros por segundo, el agua, al reconocer su cauce y bajar de zonas altas inundó todo a su paso. Sin embargo, lo que es de llamar la atención es que, el señor Frangie, entre otras declaraciones, dice que “Estamos sentados arriba de un arroyo y el agua no respeta (…).
¿El agua no respeta? Obviamente y tal vez sin querer, el alcalde Frangie se contradice, pues primero afirma que el agua reconoce su cauce y posteriormente dice que el agua no respeta, por lo que en sí llama la atención es que es, al contrario, porque no se respetó al agua, a su cauce ancestral que el ser humano no respetó al asentarse en esos lugares que desde siempre han pertenecido al agua.
Pero esto de que haya asentamientos humanos en zonas de alto riesgo no es nada más privativo del estado de Jalisco, sino que se ha documentado, cada vez que se informa sobre inundaciones en otras partes del país, se ha documentado que ahora hay casas habitación, así como comercios, fábricas y todo tipo de construcciones en donde anteriormente eran humedales o lugares muy cercanos a cauces de arroyos y ríos; así como en partes en donde antes eran lagunas u ojos de agua. Todo esto debido al crecimiento de las manchas urbanas y, desde luego, a la necesidad de vivienda al crecer las ciudades y poblaciones más pequeñas.
Sin embargo, para no ir más allá, en la capital nayarita tenemos un ejemplo muy claro de inundaciones, si bien en lugares en donde siempre las ha habido, ahora se dice que ya hay zonas que se anegan que antes no se inundaban; aunque también, hay que reconocerlo, hoy en día algunas zonas que era habitual que se inundaran ahora ya no, como por ejemplo de la calle Guadalajara, al oriente del centro de la ciudad de Tepic, Nayarit, hacia las vías del ferrocarril. Los vecinos de esa zona aducen que se han salvado por lo menos durante los anteriores cuatro temporadas de lluvias, gracias a un colector que se construyó precisamente por la calle Guadalajara, de la calle Zapata hasta el bulevar Colosio y otro construido más antes por la calle Prisciliano Sánchez, colectores que reciben toda el agua que baja del poniente de la ciudad y que ayudan a recolectar toda esa agua que antaño bajaba hacia las vías del ferrocarril para descargar en el Río Mololoa que, antes de ser canalizado a un lado del bulevar Colosio, estaba muy cercano a las vías del ferrocarril; prácticamente pasando las vías del patio de maniobras.
Y a propósito de las vías del ferrocarril, la estación siempre se ha inundado. Todavía hasta principios de los años 90, hubo una tienda de abarrotes en conta esquina de la estación del ferrocarril, tienda que atendía una señora ya mayor a quien se le conocía como doña Emerita. Esta señora comentaba que su papá había llegado a esta zona allá por los años 20 cuando estaba aún en ciernes la construcción de la estación y que, en donde ahora es la calle Jesús García, por ahí bajaba el arroyo de Menchaca, por lo que se había hecho un desagüe por debajo de las vías frente a la estación para que esa agua de dicho arroyo descargara en el río Mololoa; pero que siempre se ha inundado ahí desde que tenía memoria.
Sea pues. Vale.
De acuerdo a varias informaciones, la también conocida como Perla Tapatía, desde el inicio de este temporal ha habido fuertes precipitaciones que han anegado, sobre todo, la zona sur de la ciudad, aunque también se han inundado considerablemente las zonas centro y oriente. Sin embargo, ahora le tocó al municipio de Zapopan en donde las colonias más afectadas fueron Lomas de Tabachines y La Martinica; en esta última se informa en varios medios de información que, fueron por lo menos 144 viviendas las que habían sufrido severos daños al quedar inundadas, pues en algunas partes el agua pudo subir probablemente hasta seis metros, por lo que hasta casas habitación de dos niveles se vieron afectadas.
El alcalde de este municipio de Zapopan, Juan José Frangie, en una declaración que publica el portal de notisistema.com, ante el reportero, José Cruz Sánchez Rodríguez, el alcalde zapopano reconoce que las casas dañadas están asentadas sobre el cauce de un arroyo, por lo que, debido a una tormenta de 83 milímetros por segundo, el agua, al reconocer su cauce y bajar de zonas altas inundó todo a su paso. Sin embargo, lo que es de llamar la atención es que, el señor Frangie, entre otras declaraciones, dice que “Estamos sentados arriba de un arroyo y el agua no respeta (…).
¿El agua no respeta? Obviamente y tal vez sin querer, el alcalde Frangie se contradice, pues primero afirma que el agua reconoce su cauce y posteriormente dice que el agua no respeta, por lo que en sí llama la atención es que es, al contrario, porque no se respetó al agua, a su cauce ancestral que el ser humano no respetó al asentarse en esos lugares que desde siempre han pertenecido al agua.
Pero esto de que haya asentamientos humanos en zonas de alto riesgo no es nada más privativo del estado de Jalisco, sino que se ha documentado, cada vez que se informa sobre inundaciones en otras partes del país, se ha documentado que ahora hay casas habitación, así como comercios, fábricas y todo tipo de construcciones en donde anteriormente eran humedales o lugares muy cercanos a cauces de arroyos y ríos; así como en partes en donde antes eran lagunas u ojos de agua. Todo esto debido al crecimiento de las manchas urbanas y, desde luego, a la necesidad de vivienda al crecer las ciudades y poblaciones más pequeñas.
Sin embargo, para no ir más allá, en la capital nayarita tenemos un ejemplo muy claro de inundaciones, si bien en lugares en donde siempre las ha habido, ahora se dice que ya hay zonas que se anegan que antes no se inundaban; aunque también, hay que reconocerlo, hoy en día algunas zonas que era habitual que se inundaran ahora ya no, como por ejemplo de la calle Guadalajara, al oriente del centro de la ciudad de Tepic, Nayarit, hacia las vías del ferrocarril. Los vecinos de esa zona aducen que se han salvado por lo menos durante los anteriores cuatro temporadas de lluvias, gracias a un colector que se construyó precisamente por la calle Guadalajara, de la calle Zapata hasta el bulevar Colosio y otro construido más antes por la calle Prisciliano Sánchez, colectores que reciben toda el agua que baja del poniente de la ciudad y que ayudan a recolectar toda esa agua que antaño bajaba hacia las vías del ferrocarril para descargar en el Río Mololoa que, antes de ser canalizado a un lado del bulevar Colosio, estaba muy cercano a las vías del ferrocarril; prácticamente pasando las vías del patio de maniobras.
Y a propósito de las vías del ferrocarril, la estación siempre se ha inundado. Todavía hasta principios de los años 90, hubo una tienda de abarrotes en conta esquina de la estación del ferrocarril, tienda que atendía una señora ya mayor a quien se le conocía como doña Emerita. Esta señora comentaba que su papá había llegado a esta zona allá por los años 20 cuando estaba aún en ciernes la construcción de la estación y que, en donde ahora es la calle Jesús García, por ahí bajaba el arroyo de Menchaca, por lo que se había hecho un desagüe por debajo de las vías frente a la estación para que esa agua de dicho arroyo descargara en el río Mololoa; pero que siempre se ha inundado ahí desde que tenía memoria.
Sea pues. Vale.