Tepic, Nayarit, lunes 15 de agosto de 2022

Nayaritas del centenario

24 de Junio de 2022

Soy originario de El Buruato, un pueblo en el municipio de Santa María del Oro. Yo creo que un cuarenta y cinco por ciento de la población es wixárika, es un pueblo muy bonito a la orilla de un arroyo que nace en la sierra de Santa María del Oro; ahí dedicamos la vida a trabajar en el campo. Especialmente nos dedicamos a la siembra del maíz, somos una familia que por mucho tiempo se ha dedicado a trabajarlo, mis abuelos eran expertos y ese conocimiento nos lo heredaron. Buena parte de mi niñez y mi adolescencia la viví en este pueblo al que me siento todavía perteneciente. Para prepararme tuve que salir en sexto año a un internado en Santiago de Pochotitán, un albergue del entonces Instituto Nacional Indigenista. Posteriormente me trasladé a la ahora Ciudad de Xalisco, a otro internado, al internado Benito Juárez donde culminé la secundaria. La preparatoria la cursé en la Preparatoria 13 aquí en Tepic y dejé un año de estudiar porque no tenía muy claro exactamente qué quería estudiar, incluso no tenía claro si quería estudiar. Decidí darme ese tiempo y tuve que trabajar en muchas cosas, en el mercado trabajé como ocho meses cargando y ayudando en una bodega. Estuve de obrero como ayudante de albañil haciendo de todo, hasta colador. Me di cuenta que la vida es muy dura, decidí tomar el consejo de mi familia y entrar a la universidad. Me apasionaba la tecnología y entré al Tecnológico de Tepic a la carrera de ingeniería en sistemas, pero también hice examen en la Universidad Autónoma de Nayarit a la carrera de informática y estadística. En ambas escuelas tuve la oportunidad de quedar y decidí irme por el Instituto Tecnológico de Tepic, donde estuve tres meses buscando una beca para poder mantenerme. En la Universidad me respetaron mi espacio y ahí prácticamente al mes conseguí una beca del Programa Nacional de Becas. Esa beca me permitió mantenerme durante la licenciatura y ahí me gradué en la Escuela de Economía. La beca te obligaba a prestar un servicio, mi tutora fue la maestra María del Refugio Navarro, que trabajaba en el área de capacitación docente de la Universidad. Tenía que cumplir diez horas a la semana de servicio y las hacía yo en su oficina. Despúes de la licenciatura ella me contrató seis meses para trabajar en un proyecto y al final me vinculó con otra maestra a quien también le debo bastante de mi formación ahora. Lourdes Pacheco me invitó a varios proyectos y se abrió la oportunidad de empezar con horas como docente, desde dos mil ocho colaboro en la Universidad. Conocí a un investigador lingüista interesado en las lenguas indígenas, Saúl Santos. Él me enseñó cuestiones de lingüística y yo de mi lengua, de ahí surgieron varios proyectos. Empezamos a desarrollar materiales para la enseñanza de lenguas indígenas, hicimos un pequeño libro y entonces empecé también con clases de lengua wixárika. Tenemos también diccionarios y otros libros que se han generado de la lengua nayeri o cora. Me incorporé a dar clases en la licenciatura de lingüística aplicada que tenía ya en su plan curricular la materia de wixárika como obligatoria. Hice una especialidad de estudios de género en dos mil ocho y empecé a estudiar el tema de la mujer en las comunidades indígenas, publicamos algunos artículos y en dos mil trece hice mi maestría en lingüística aplicada. Estamos buscando generar materiales que permitan la enseñanza y la recuperación de las cuatro lenguas indígenas del estado, para enseñar las lenguas en las escuelas pero también en las comundidades. Muchos niños, incluso de las propias comunidades, ya no están aprendiendo las lenguas, tenemos un programa para el fortalecimiento de las lenguas indígenas del estado. Desde hace algunos años tenía en mente un proyecto culinario que fusione el arte y la cultura de nuestro pueblo. Lo habíamos proyectado para unos cinco años más adelante, pero se dieron las condiciones e iniciamos el proyecto. Yuri´Ikú es el auténtico maíz en la lengua wixárika, la intención es hacer un tributo al maíz. Estamos convencidos de que es el eje central de nuestra cultura, muchas cosas están ligadas a la vida del maíz. Nosotros escogimos el maíz azul, las tortillas, las gorditas, el pozole y hasta el agua son de maíz azul. La idea es dar a conocer más allá de lo que se conoce de nuestra cultura, la gente piensa generalmente en el peyote y en la artesanía, y en nada más. Estamos convencidos de que nuestra cultura también es muy rica en su gastronomía. Buscamos ser un referente en Tepic y luego poder expandirnos al estado y la región para dar a conocer nuestro arte, nuestra gastronomía y también nuestra lengua. En nuestra sede aquí en el centro histórico, además de encontrar letreros en español encontramos letreros en wixárika. La idea es tener toda la señalética y el menú de forma bilingüe. Buscamos también una profesionalización desde quien hace la tortilla, quien cocina y da la atención al cliente, a todos se les capacita. El personal, desde la cocina hasta el que da la atención al cliente, todos somos del pueblo wixárika.”

Tutupika Carrillo, 36 añosLingüistaÉl es #nayaritadelcentenario

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