Tepic, Nayarit, sábado 20 de abril de 2019

Niños de pecho

Oscar González Bonilla

30 de mayo de 2014

Mientras nosotros cándidos poníamos nuestro mayor entusiasmo en la presentación del libro Júbilo tras el telón en el Congreso del Estado, ni por asomo nos enteramos de que la putiza verbal estaba en el patio de la Fiscalía General del Estado de Nayarit.

Extrañé la presencia de mis colegas en activo de los diferentes medios de comunicación escritos y electrónicos. Pese a que se les giró la respectiva invitación, uno sólo no asistió. Se empataron los acontecimientos. En el marco del proceso electoral en Nayarit, fue más relevante aquel encuentro que en el fondo conlleva la finalidad de lograr el poder que otorga impunidad, influencia y dinero.

Frente a frente, vis a vis, una mesa ante otra con cuatro sujetos debidamente aposentados en cada una de ellas. Políticos de significativa relevancia nacional que llegaron de allá lejos contra funcionarios del gobierno de la gente, sólo que estos últimos debidamente protegidos a la espalda por más de un centenar de policías con lustroso uniforme y arma embrazada por si algo se ofreciera. Además la fortaleza del camión nombrado como la roca y un aparatejo denominado dron que dicen sobrevuela para grabar el encuentro ríspido.

Gustavo Madero, presidente del PAN nacional, reparó en el escenario intimidante, lo rechazó. El formato reprobable, increíble en el siglo XXI, nos preocupa, no es el Nayarit que queremos, “Sólo los recibimos como se merecen”, dijo el Fiscal Veytia, el funcionario más consentido del gobernador Sandoval. Es decir, como presuntos delincuentes, ni más ni menos.

Se dejaron venir a Tepic desde la capital del país, además de Madero, Carlos Navarrete, aspirante a la dirigencia nacional del PRD; Silvano Aureoles, perredista presidente de la comisión política de la cámara de diputados federal y Marco Antonio Adame, panista ex gobernador de Morelos. Ellos cuatro en la mesa respaldados por un grupo de dieciocho legisladores federales entre diputados y senadores, así como de dirigentes locales y candidatos de ambos partidos.

En la otra esquina Pepe Espinoza, secretario general de gobierno; Edgar Veytia, Fiscal;  General Jorge Alonso Campos Huerta, secretario de Seguridad Pública estatal, y Guillermo Huicot Rivas Álvarez, presidente en Nayarit de la Comisión para Defensa de los Derechos Humanos. Su presencia en ese bando fue muy cuestionada por no formar parte de estructura organizacional del gobierno estatal.

Este fue un encontronazo político de antología, será dignamente recordado al paso de los años tanto por los protagonistas como por quienes nos enteramos del asunto a través de los diversos medios de comunicación y por la información deslizada de boca en boca. Primero porque nunca en el país en los tiempos modernos había sucedido encuentro tan sui géneris bajo el protectorado de las armas. Los medios nacionales ya lo mencionan como el encuentro Tepic, lo citan como ejemplo, y así será en los años por venir.

Exhibió novatez en su carácter de funcionario público, además una ignorancia supina en política José Trinidad Espinoza Vargas, mejor conocido en el ambiente de la farándula como Pepe Espinoza, flamante secretario general de gobierno, y que en ese sitio representó al titular del Poder Ejecutivo. Fue reducido a la nada, serias pifias cometió en sus entrecortadas intervenciones. No midió previamente el terreno, fácil se le hizo enfrentar a verdaderas chuchas cuereras de la política nacional. Cuando quiso mostrar video de acciones y bondades de la policía Nayarit fue frenado en seco con el argumento de que no venían a escuchar informe oficial sobre seguridad. Bueno, hasta le dijeron que no entiende o no quiere entender.

Verde, muy verde en materia política se miró don Pepe Espinoza frente a un dirigente nacional de partido, a un aspirante a dirigir un partido nacional, un diputado federal presidente de comisión política y un ex gobernador. Porque sean de la condición que sean Madero, Navarrete, Aureoles y Adame la verdad es que han transitado por la política nacional durante muchos años, tienen un colmillo, además de muy largo, retorcido.

La contienda fue muy desigual, pues Pepe es el político más avezado entre los funcionarios del gobierno de Roberto Sandoval. Y vean el ridículo que hizo al no contestar cuestionamientos sobre pruebas de financiamiento del crimen organizado a candidatos de la oposición, inexistencia de partido oficial porque todos son  de interés público no patrimonio de ningún gobierno y la intervención del gobernador Sandoval en el proceso electoral a favor del PRI, entre otras lindezas.

Al Fiscal Veytia que pretendió alzarse con una victoria en ese inusado encuentro le salió el tiro por la culata. Creyó enfrentaría a tipos como los blandengues dirigentes de partidos locales que sin duda han recibido más de algún favor de don Edgar, los acusó su silencio cuando pidieron denuncias de hostigamiento.

A Veytia lo hicieron encabronar los visitantes incómodos, la largueza de su cara lo denunciaba, pese a ello la pistola súper fajada al cinto la dejó para mejor ocasión. Frente a él protestaron porque en el pasado negó cartas de no antecedentes penales a pretensos candidatos, condicionar la entrega a aspirantes a candidatos de partidos de oposición a cambio de silencio y de haber entregado información al gobernador del supuesto financiamiento del narco.

Del General Huerta, responsable de la seguridad pública estatal, se puede decir que fue un convidado de palo. Pero además qué participación podría tener cuando los militares son cabeza cuadrada, los educan para recibir órdenes. Pero además le dijeron que el problema no era con él, hasta lo felicitaron por mantener seguridad pública en la entidad.

Llevar a Huicot Rivas de derechos humanos a la mesa del enfrentamiento parece ser una estrategia política incorrecta. A todas luces así lo hicieron saber los del bando contrario, toda vez que nos es empleado del gobernador Sandoval. Mejor ni hubiera asistido, su presencia no sirvió de nada.

Son estos los amigos que Roberto escogió para gobernar, el círculo de sus allegados es muy estrecho y sin calidad, pero todavía están peor aquellos candidatos del PRI que designó para participar en la actual contienda electoral, los que logren triunfar en las elecciones del próximo 6 de julio desde los cargos de diputado y presidente municipal poco contribuirán a la gobernabilidad. Sólo falta que en desagravio el PRI mande a Nayarit una batería pesada de políticos, con nivel de experiencia de los visitantes, porque los abusivos agarraron niños de pecho.

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