Una ley contra el acoso sexual callejero con posible doble filo
Sergio Mejía Cano ·
20 de marzo, 2026 ·
Hace 1 h
El pasado 11 de marzo del presente año en curso en el portal de internet de meridiano.mxsalió una nota firmada por, Fernando Ulloa Pérez, respecto a que se legislará contra el acoso sexual en la vía pública. En el grueso de esta nota se infiere que se enviará al Congreso Estatal para establecer sanciones más severas contra el acoso sexual en la vía pública con un enfoque necesario para una mejor protección para las mujeres y menores de edad.
También se dice que es una iniciativa para reformar el Código Penal de Nayarit, por lo que la propuesta busca que las autoridades encargadas de buscar justicia cuenten con herramientas legales para aplicar castigos que inhiban estas conductas en las calles de la ciudad, ya que, a lo expuesto por la diputada local, Jocelyn Fernández Molina, el acoso callejero no solo afecta la integridad moral de las mujeres, sino que genera un entorno de inseguridad que limita su libre tránsito y desarrollo personal.
Obviamente que esta medida podría ser de lo más viable siempre y cuando se tuviera no nada más en Nayarit, sino en todo nuestro país un sistema de justicia adecuado y justo; podría, porque si se mira de bien a bien cómo se ha aplicado la justicia en algunos asuntos recurrentes, en muchas ocasiones se percibe más como si estuviéramos en un sistema inquisitorial y no en un Estado de Derecho, ya que, por ejemplo, se han dado casos en que, con una simple acusación nada más de palabra sobre una persona las autoridades van y apresan a esa persona y, mientras son peras o son manzanas, la mayoría de las veces a esa persona se le recluye en forma preventiva sin considerar, tal vez, de que toda persona es inocente hasta que no se le demuestre lo contrario.
Y lo peor del caso es que, en muchas ocasiones no se le demuestra a una persona lo contrario, sino que, para no desbaratar el esquema creado por la parte acusadora y las mismas autoridades se insiste en el dicho de la acusación y lo que ya determinaron las autoridades. He ahí el caso contundente con lo que le pasó al señor Israel Vallarta y la francesa, Florence Cassez quienes permanecieron presos durante varios años sin que se les pudiera comprobar fehacientemente haber cometido delito alguno; sin embargo, como ya estaba todo bien armado, en caso de haberlos liberados inmediatamente de acuerdo con dichos y testimonios que tumbaban todo el tinglado, el gobierno de Felipe Calderón y su jefe máximo de seguridad, el hoy preso en los Estados Unidos, Genaro García Luna, hubiesen quedado en evidencia y en vergüenza no nada más a nivel nacional, sino hasta posiblemente internacional.
Así que, de acuerdo a este sistema de justicia que impera en nuestro país y por ende en el estado de Nayarit, el que se haga una ley contra el acoso sexual en la vía pública podría dar pie a infinidad de injusticias debido a que podría darse el caso de que una mujer acusara a determinado varón de acosarla sexualmente nada más porque le cae mal o que se quiera vengar de ese varón por otras causas o motivo personales.
Y esto no es piña, pues se han dado caso de acusaciones no nada más de acoso, sino hasta de posibles violaciones corporales sin que puedan comprobarse de bien a bien y, lo peor del asunto es que cuando se acusa a un hombre de violación de inmediato se le encarcela y, como entra a la cárcel con una acusación de ese tipo, se dice que los demás presos le aplican la ley del talión, es decir, lo miden con la vara que supuestamente midió, aunque aún no se le haya podido comprobar que haya violado a alguien, pero por lo pronto, ya lo violaron a él.
Y tan no es piña, porque se han documentado casos en que una madre de familia se disgusta con su pareja sentimental y por esa desavenencia personal la mujer para vengarse lo acusa de haber violado a los hijos y tan, tan; te llamabas. Así que posteriormente cuando la mujer confiesa que no había sido cierto lo de la violación, el acusado ya pasó las de Caín, saliendo libre con el clásico: usted disculpe.
¿Cómo y cuáles actos o hechos se van a considerar como acosos sexuales a una mujer? ¿El decirle “adiós mamacita, guiñarle un ojo, lanzarle un beso o un piropo o simplemente mirarla con una mirada que la mujer considere como lasciva?
Si al momento de decirle mamacita a una chica y se encuentra en un estado emocional alterado por problemas de familia, en sus estudios o trabajo y tal vez, siente esa palabra como ofensiva, ¿ya sería acoso sexual? O que no le dijera nada, sino que dijera que la miró con deseo.
Sea pues. Vale.
También se dice que es una iniciativa para reformar el Código Penal de Nayarit, por lo que la propuesta busca que las autoridades encargadas de buscar justicia cuenten con herramientas legales para aplicar castigos que inhiban estas conductas en las calles de la ciudad, ya que, a lo expuesto por la diputada local, Jocelyn Fernández Molina, el acoso callejero no solo afecta la integridad moral de las mujeres, sino que genera un entorno de inseguridad que limita su libre tránsito y desarrollo personal.
Obviamente que esta medida podría ser de lo más viable siempre y cuando se tuviera no nada más en Nayarit, sino en todo nuestro país un sistema de justicia adecuado y justo; podría, porque si se mira de bien a bien cómo se ha aplicado la justicia en algunos asuntos recurrentes, en muchas ocasiones se percibe más como si estuviéramos en un sistema inquisitorial y no en un Estado de Derecho, ya que, por ejemplo, se han dado casos en que, con una simple acusación nada más de palabra sobre una persona las autoridades van y apresan a esa persona y, mientras son peras o son manzanas, la mayoría de las veces a esa persona se le recluye en forma preventiva sin considerar, tal vez, de que toda persona es inocente hasta que no se le demuestre lo contrario.
Y lo peor del caso es que, en muchas ocasiones no se le demuestra a una persona lo contrario, sino que, para no desbaratar el esquema creado por la parte acusadora y las mismas autoridades se insiste en el dicho de la acusación y lo que ya determinaron las autoridades. He ahí el caso contundente con lo que le pasó al señor Israel Vallarta y la francesa, Florence Cassez quienes permanecieron presos durante varios años sin que se les pudiera comprobar fehacientemente haber cometido delito alguno; sin embargo, como ya estaba todo bien armado, en caso de haberlos liberados inmediatamente de acuerdo con dichos y testimonios que tumbaban todo el tinglado, el gobierno de Felipe Calderón y su jefe máximo de seguridad, el hoy preso en los Estados Unidos, Genaro García Luna, hubiesen quedado en evidencia y en vergüenza no nada más a nivel nacional, sino hasta posiblemente internacional.
Así que, de acuerdo a este sistema de justicia que impera en nuestro país y por ende en el estado de Nayarit, el que se haga una ley contra el acoso sexual en la vía pública podría dar pie a infinidad de injusticias debido a que podría darse el caso de que una mujer acusara a determinado varón de acosarla sexualmente nada más porque le cae mal o que se quiera vengar de ese varón por otras causas o motivo personales.
Y esto no es piña, pues se han dado caso de acusaciones no nada más de acoso, sino hasta de posibles violaciones corporales sin que puedan comprobarse de bien a bien y, lo peor del asunto es que cuando se acusa a un hombre de violación de inmediato se le encarcela y, como entra a la cárcel con una acusación de ese tipo, se dice que los demás presos le aplican la ley del talión, es decir, lo miden con la vara que supuestamente midió, aunque aún no se le haya podido comprobar que haya violado a alguien, pero por lo pronto, ya lo violaron a él.
Y tan no es piña, porque se han documentado casos en que una madre de familia se disgusta con su pareja sentimental y por esa desavenencia personal la mujer para vengarse lo acusa de haber violado a los hijos y tan, tan; te llamabas. Así que posteriormente cuando la mujer confiesa que no había sido cierto lo de la violación, el acusado ya pasó las de Caín, saliendo libre con el clásico: usted disculpe.
¿Cómo y cuáles actos o hechos se van a considerar como acosos sexuales a una mujer? ¿El decirle “adiós mamacita, guiñarle un ojo, lanzarle un beso o un piropo o simplemente mirarla con una mirada que la mujer considere como lasciva?
Si al momento de decirle mamacita a una chica y se encuentra en un estado emocional alterado por problemas de familia, en sus estudios o trabajo y tal vez, siente esa palabra como ofensiva, ¿ya sería acoso sexual? O que no le dijera nada, sino que dijera que la miró con deseo.
Sea pues. Vale.